Las empresas están incorporando inteligencia artificial sin haber resuelto todavía dos decisiones básicas: cómo preparar a sus equipos para utilizarla y quién debe conducir ese proceso. Una encuesta de Sectoriales GDP muestra que el 61.9% ya emplea IA en al menos algunos equipos o procesos, pero más de la mitad carece de una estrategia formal de capacitación y, en más de un tercio de los casos, tampoco existe un responsable claramente definido para liderar esa preparación.
La adopción, además, todavía tiene poca profundidad en buena parte de las organizaciones. El 39% señala que la IA se utiliza en algunos equipos o procesos, frente a 11.9% que reporta una implementación en distintas áreas y 11% que ya la ha integrado en procesos estratégicos del negocio. En el otro extremo, 21.2% todavía no la utiliza y 17% se encuentra evaluando herramientas o desarrollando pilotos.

La capacitación pierde terreno frente a la implementación
Para el 52.5%, su empresa todavía no cuenta con una estrategia formal de capacitación frente a la IA. Otro 21.2% percibe que la implementación avanza más rápido que el entrenamiento. En cambio, 17% considera que ambos procesos progresan a un ritmo similar y 9.3% que la formación va por delante.
Los resultados no permiten determinar cómo se está diseñando esa capacitación ni qué alcance tiene dentro de cada organización. Pero sí muestran que preparar a los equipos sigue siendo un frente pendiente o en desarrollo para una parte importante de las empresas. La siguiente pregunta es, entonces, qué está dificultando ese proceso.

La principal dificultad está en llevar el aprendizaje a la práctica
Cuando se pregunta por las principales dificultades para adoptar nuevas tecnologías, la falta de capacitación práctica ocupa el primer lugar, con 33.1%. Las brechas en competencias técnicas aparecen después, con 19.5%, seguidas por las brechas en habilidades humanas, como adaptabilidad o trabajo en equipo, y la dificultad para integrar las herramientas a los procesos cotidianos, ambas con 18.6%.
También aparece una barrera vinculada a la propia gestión de la adopción: 17.8% identifica como dificultad la escasa participación de Recursos Humanos en las decisiones tecnológicas. No todas las limitaciones están, entonces, en las capacidades de los colaboradores. Que este factor se ubique casi al mismo nivel que las brechas técnicas y humanas sugiere que el involucramiento del área de talento no es un asunto secundario.

Quienes eligieron la opción “Otra” (10.2%) precisaron barreras adicionales. Varias respuestas se inclinan por condiciones internas, como la falta de tiempo para entrenarse por la carga laboral, el limitado apoyo o presupuesto y la ausencia de planes, políticas o gobernanza para la IA. También surgieron restricciones de seguridad definidas por la casa matriz y una baja prioridad otorgada a estas herramientas. Una respuesta resulta especialmente ilustrativa: la gerencia considera que adoptar nuevas tecnologías es responsabilidad de cada colaborador. Aunque estas menciones no pueden extrapolarse al conjunto de la muestra, revelean que algunos obstáculos para aprender y adoptar tecnología también dependen de las condiciones que establece la propia organización.
Aprender haciendo gana espacio
La modalidad preferida para desarrollar nuevas habilidades refuerza el peso de la práctica. El 42.4% se inclina por el aprendizaje aplicado a casos reales de trabajo y otro 36.4% por combinar capacitación formal con aprendizaje en el puesto. En conjunto, casi ocho de cada diez participantes optan por alternativas que incorporan directamente la experiencia laboral.
El contraste con los cursos o programas formales por sí solos, elegidos por 7.6%, sugiere que la discusión no pasa únicamente por cuánto capacitar, sino por cómo hacerlo. Frente a una tecnología que se incorpora a tareas y procesos concretos, los participantes privilegian formatos que permitan aprender mientras se resuelven situaciones reales, antes que separar completamente la formación de la práctica.
Entre quienes marcaron “Otra” también aparecieron observaciones sobre la calidad de algunos programas disponibles y la necesidad de que la capacitación responda a una estrategia institucional. Son menciones puntuales, pero introducen un matiz: el formato importa, aunque también lo hacen la pertinencia y el contexto en el que se ofrece el aprendizaje.

La preparación de los equipos todavía no tiene un responsable claro
La falta de una responsabilidad definida aparece como otro punto débil. En el 35.6% de los casos no existe un área claramente encargada de preparar a los colaboradores para adoptar IA. Tecnología o Sistemas lidera esta tarea en 22.9%, mientras Recursos Humanos lo hace en 6.8%. Los esquemas compartidos son menos frecuentes: 11% menciona un liderazgo conjunto entre ambas áreas y 5.1% una estrategia transversal.
La distribución sugiere que, en muchas organizaciones, la preparación del talento frente a la IA todavía no está asociada a un modelo de liderazgo dominante. Conviven enfoques que van desde una conducción principalmente tecnológica hasta fórmulas compartidas o distribuidas entre varias áreas.

Quienes eligieron “Otra” (9.3%) citaron áreas como Innovación, Gerencia General, Legal y Cumplimiento, Finanzas, Contabilidad, Logística o el área académica. Más que conformar una alternativa común, estas respuestas refuerzan la dispersión: la preparación para adoptar IA puede terminar dependiendo de estructuras muy distintas según cada organización.
La encuesta fue respondida por 118 integrantes de la comunidad de Sectoriales GDP. Los resultados dejan tres señales especialmente relevantes: la capacitación práctica aparece como la principal dificultad, el aprendizaje aplicado al trabajo es la modalidad preferida de entrenamiento y la falta de un responsable claro para preparar a los colaboradores.
La combinación de estos hallazgos pone el foco en cómo se gestiona la preparación a medida que la IA gana espacio. No solo importa desarrollar nuevas capacidades, sino también definir cómo se aprenden en el trabajo y quién asume la responsabilidad de impulsarlas dentro de la organización.