Adoptar inteligencia artificial ya es una práctica habitual entre las organizaciones peruanas. Adquirir licencias de modelos e implementar agentes no resulta extraño en el entorno corporativo. Sin embargo, el cuello de botella no está en acceder a la IA, sino en integrarla al trabajo real. Así lo señala el reciente estudio Pulso AI: empresas peruanas en la frontera cognitiva, elaborado por Deloitte Spanish Latinoamérica.
El diagnóstico es claro: aunque las empresas peruanas han superado la etapa inicial de implementación, todavía no han consolidado la IA como una capacidad estructural capaz de transformar procesos, modelos de negocio y la toma de decisiones.
De tener acceso a integrar la IA en los procesos de negocio
“Muchas empresas peruanas ya utilizan IA y han autorizado formalmente su uso dentro de la organización. Aproximadamente un 41% ya tiene acceso a estas herramientas. Sin embargo, eso no significa que estén integradas en procesos formales ni en flujos de trabajo reales que combinen la participación de personas y agentes dentro de un mismo proceso”, explica Andrés Moreno, consulting partner de Deloitte, a Sectoriales Tech.
Pero esta no es una falencia exclusiva del Perú. Una de las principales tesis del estudio indica que, a nivel regional, el desafío ya no está en acceder a la IA, sino en cómo utilizarla para reconfigurar el negocio.
Moreno considera que las organizaciones no deberían limitar su uso a la automatización de procesos. Los modelos también podrían emplearse para repensar la forma en que están estructuradas las empresas, incluidos sus procesos, áreas funcionales y jerarquías.
“Ahí aparece la gran disyuntiva. En el Perú tenemos un buen número de compañías con acceso a inteligencia artificial. Sin embargo, muy pocas la han integrado formalmente en los procesos de la organización”, añade Moreno.
Solo el 3% se siente preparado para escalar la IA, según Deloitte
En este contexto, no sorprende que el estudio de Deloitte revele que solo el 3% de las organizaciones peruanas se siente “plenamente preparado” para adoptar la IA. El dato evidencia una brecha de gobierno más que de software. De hecho, Deloitte atribuye este bajo nivel de madurez a la falta de una ruta de adopción, talento especializado y modelos de gobernanza. Para la consultora, el desafío central pasa por la dirección, la coordinación y el liderazgo. Pero ¿qué significa, en la práctica, estar preparado para escalar las iniciativas de IA?
“Escalar significa pasar de experimentar con pruebas de concepto a generalizar el uso de la IA dentro de los procesos formales de la organización. Para llegar a ese punto, primero se tiene que haber evaluado el modelo operativo, identificado cuáles son las microdecisiones que se toman a lo largo de los procesos y definido reglas claras sobre qué puede decidir un agente, qué requiere participación humana y en qué decisiones definitivamente no debería intervenir la inteligencia artificial”, sostiene Moreno.
Para definir el uso de la IA en cada operación, es necesario establecer quién aprobará su implementación, qué políticas internas serán aplicables y qué niveles de seguridad se requerirán para utilizar esta tecnología.
Según Moreno, el equipo directivo de una empresa puede no saber programar en Python, pero sí debe comprender el potencial de la tecnología, cómo funciona y cuáles son los riesgos detrás de promesas aparentemente milagrosas. En otras palabras, estar preparado para implementar IA no depende de quién tenga más licencias, sino de haber definido con claridad los límites de decisión de estas herramientas.
Más inversión en IA no garantiza una transformación
Este punto permite desmontar un mito común: importa menos cuánto se invierte en IA que cómo se asigna esa inversión. En esa línea, el informe de Deloitte revela que el 72% de las organizaciones peruanas destina menos del 20% de su presupuesto tecnológico a IA. La explicación es sencilla: una inversión elevada puede reflejar intención, pero no garantiza una transformación a gran escala.
“Lo que deberían buscar las empresas no es competir por quién invierte más, sino identificar los puntos específicos en los que deben invertir para generar valor. Las diferentes industrias tienen lo que denominamos dominios de negocio: espacios donde las organizaciones crean valor. Por ejemplo, en una compañía de seguros, la emisión de pólizas y la atención de siniestros forman parte del core del negocio. En una organización industrial o minera, la producción puede constituir ese núcleo”, dice Moreno.
La idea central, según el consultor, es que las compañías identifiquen aquellos dominios de negocio en los que tenga sentido invertir porque existe una posibilidad concreta de generar retorno. De lo contrario, corren el riesgo de acumular un portafolio de iniciativas de inteligencia artificial desconectadas entre sí, sin un objetivo común y orientadas únicamente a seguir el hype.
“Tampoco se trata de implementar inteligencia artificial porque ‘hay que tenerla’ o de entregar copilotos a todos los empleados únicamente para que hagan su trabajo más rápido”, agrega.
El ROI de la IA sigue siendo el gran vacío
Conviene resaltar que el retorno de la inversión (ROI, por sus siglas en inglés) es probablemente una de las principales brechas en la adopción de inteligencia artificial en el Perú. En ese sentido, Deloitte halló que el 40% de las organizaciones considera que el retorno obtenido cumplió sus expectativas, mientras que otro 40% todavía no sabe cómo medirlo y un 20% reporta resultados por debajo de lo esperado.
Asimismo, solo el 25% declara beneficios "mayormente logrados"; el 42% reporta beneficios parciales y el 33%, muy pocos.
“No hay empresas que hayan declarado haber obtenido plenamente los beneficios. La mayoría afirma haberlos alcanzado de manera parcial. Cuando se les pregunta cómo están evaluando esos resultados, una proporción importante señala que todavía no sabe cuál es el retorno de la inversión. Por eso, este punto es clave: la inteligencia artificial no crea valor por sí sola. Este aparece cuando se conecta con una ventaja competitiva que se busca generar mediante su uso”, asegura Moreno.