Startups peruanas buscan US$ 23.1 millones: los retos para atraer capital

Aunque 18 de los 29 emprendimientos participantes en Venture Ready ya operan internacionalmente, conseguir financiamiento estadounidense exige más que potencial tecnológico. La escalabilidad, las métricas financieras y las ventajas competitivas figuran entre los principales criterios de evaluación de los inversionistas.
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¿Qué impide que otra empresa utilice los mismos datos públicos para replicar su tecnología? Esta fue una de las preguntas que recibió Polisense AI, startup peruana dedicada al análisis geoespacial mediante inteligencia artificial (IA), durante su presentación ante inversionistas estadounidenses. Lejos de cuestionar únicamente las capacidades de la herramienta, la interrogante buscaba identificar qué hacía defendible su propuesta frente a posibles competidores.

El episodio refleja una constante que enfrentan los emprendimientos tecnológicos peruanos al buscar financiamiento internacional. Pueden contar con un producto innovador, una solución basada en IA y clientes en otros países. Pero estos atributos no necesariamente garantizan que una empresa resulte atractiva para un fondo de inversión.

En Perú, 16 startups buscan levantar en conjunto unos US$ 23.1 millones para financiar sus planes de crecimiento. Otras ocho proyectan iniciar sus procesos de levantamiento de capital durante los próximos seis meses, según los resultados de Venture Ready: Peru to U.S., programa desarrollado por Golden Circle y cofinanciado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, con el apoyo de su Embajada en Perú.

La iniciativa, presentada durante el Investment Forum del 14 de octubre, reunió a 29 startups seleccionadas entre 742 postulaciones provenientes de las 25 regiones del país. De las participantes, 22 se encuentran en etapa temprana, 18 ya operan internacionalmente y 17 desarrollan soluciones centradas en IA.

Sin embargo, estas perspectivas de crecimiento contrastan con las dificultades que enfrentan para acceder a capital extranjero. ¿Qué necesitan demostrar las startups peruanas para convencer a los inversionistas estadounidenses?

Startups peruanas: por qué un buen producto tecnológico no garantiza inversión

“Los inversionistas estadounidenses no invierten en un pitch deck. Invierten en un caso de inversión, donde se evalúan diferentes aspectos, como el riesgo y la ventaja competitiva. No invierten solamente en una idea”, sostiene María Gracia Agurto, CEO de Golden Circle, en entrevista con Sectoriales Tech.

Para la ejecutiva, uno de los problemas identificados durante Venture Ready fue la dificultad de algunos emprendedores para convertir sus propuestas tecnológicas en oportunidades de negocio atractivas para los inversionistas.

“Durante el proceso de selección me presentaban productos e ideas interesantes. Pero lo importante es el caso de inversión. ¿Por qué este dispositivo médico podría llegar al mercado y no quedarse como una patente provisional más en una universidad?”, ejemplifica.

A esta dificultad se suman otras dos barreras: el dominio del inglés y la comprensión de métricas financieras, particularmente los unit economics, que permiten evaluar la rentabilidad de cada unidad de negocio.

Agurto también identifica diferencias en las aspiraciones de crecimiento. Mientras algunos emprendedores peruanos proyectan expandirse inicialmente hacia otras regiones del país, los inversionistas estadounidenses suelen buscar oportunidades con potencial para escalar a distintos mercados internacionales.

Durante ocho semanas, el programa buscó reducir estas brechas mediante 16 sesiones virtuales, la preparación de documentos de inversión y encuentros con especialistas internacionales.

Sin embargo, el proceso no termina con la elaboración de una presentación convincente. También es necesario demostrar que el negocio puede crecer sin que sus costos aumenten en la misma proporción.

¿Qué exigen los fondos estadounidenses a las startups tecnológicas?

Las preguntas formuladas durante el Investment Forum permitieron observar cómo los inversionistas evalúan estas oportunidades.

Uno de los emprendimientos participantes fue EQUIP, una plataforma que utiliza IA para digitalizar la compra y distribución de materiales de construcción. Durante su presentación, sus representantes reportaron un valor bruto de mercancías comercializadas de aproximadamente US$ 2.5 millones en el último trimestre.

Sin embargo, uno de los inversionistas quiso saber cómo podría multiplicarse el valor de la empresa en un horizonte de diez años. El representante de EQUIP planteó consolidar primero sus operaciones en Perú y luego expandirse a México y Colombia, aprovechando sus relaciones con proveedores regionales.

En el caso de Polisense AI, que desarrolla herramientas para evaluar ubicaciones de proyectos de infraestructura, las preguntas se centraron en su diferenciación tecnológica y los beneficios económicos que ofrece a sus clientes.

La empresa indicó que su plataforma puede reducir a aproximadamente dos días análisis que tradicionalmente toman varios meses. Ante esta afirmación, un inversionista solicitó cuantificar el ahorro económico que supondría esa reducción de tiempo para gobiernos y grandes compañías.

Otro cuestionó qué impediría que un competidor replicara la solución utilizando información geoespacial pública. La startup respondió que su principal ventaja competitiva reside en su motor de integración de datos y sus desarrollos propios.

Ambos intercambios ilustran una exigencia común: la tecnología debe traducirse en ventajas competitivas comprobables, beneficios económicos y perspectivas de crecimiento.

Una situación similar enfrentó Agiliza360 AI, plataforma que automatiza la gestión de pedidos y la atención comercial de restaurantes mediante WhatsApp. Los inversionistas preguntaron cómo se integraba su solución con los sistemas existentes y de qué manera podría acelerar la incorporación de nuevos clientes sin aumentar excesivamente la complejidad operativa.

Financiamiento internacional: las barreras que persisten en el ecosistema peruano

Las dificultades para acceder a financiamiento tampoco se explican únicamente por los modelos de negocio. Según un reporte de la Asociación Peruana de Capital Semilla y Emprendedor (PECAP), el 93.7% del capital invertido por fondos de venture capital en Perú durante 2025 provino de inversionistas internacionales.

Esta dependencia cobra relevancia ante las proyecciones de COFIDE y PECAP, que estiman una demanda de financiamiento para emprendimientos de US$ 1,106 millones entre 2026 y 2030, frente a una oferta de US$ 590 millones. La diferencia supone una brecha potencial de US$ 516 millones.

Para Agurto, la limitada participación del capital local constituye una dificultad adicional para atraer inversionistas extranjeros. “Si no se dinamiza el ecosistema local, es un poco más difícil que el ecosistema extranjero venga con más convicción. El inversionista global quiere ver que una startup tiene apoyo en su país de origen y que existe algo valioso ahí”, explica.

A ello se suman exigencias societarias y tributarias. Algunos fondos estadounidenses prefieren invertir en empresas constituidas bajo figuras jurídicas como las C-Corporations, mientras que diversas startups aún desconocen las implicancias legales y fiscales de establecerse en ese mercado.

En consecuencia, preparar una ronda de financiamiento requiere algo más que determinar cuánto capital se necesita. También implica identificar inversionistas compatibles con el modelo de negocio, definir hitos de crecimiento y contar con una estructura societaria que facilite la inversión.

Las necesidades de financiamiento tampoco son uniformes. Una fintech dedicada al otorgamiento de créditos puede necesitar recursos para financiar los desembolsos, mientras que una empresa de software podría destinar el capital obtenido a la validación tecnológica, el desarrollo comercial o la expansión.

De los pitches al capital: la tarea de Venture Ready

Como cierre del programa, diez startups fueron seleccionadas para presentar sus propuestas ante inversionistas de Estados Unidos y Latinoamérica. La evaluación tomó en cuenta el dominio del inglés, la existencia de rondas de financiamiento activas, la pertinencia de las soluciones para el mercado estadounidense y el cumplimiento de los entregables del programa.

Aunque Golden Circle destaca los avances de las 29 participantes durante el programa, todavía no se han comunicado resultados que permitan determinar cuántas de las negociaciones se traducirán en financiamiento efectivo.

La distinción es importante. Si bien los US$ 23.1 millones representan el capital que las startups esperan levantar, no constituyen inversiones comprometidas. Asimismo, las empresas que reportaron información financiera suman al menos US$ 18.5 millones en ingresos anuales o indicadores anualizados, cifras que no equivalen necesariamente a utilidades.

Por ello, la preparación para captar inversión y la viabilidad comercial deben evaluarse por separado. Una startup puede contar con clientes y tecnología validada sin cumplir todavía con las condiciones exigidas por un determinado fondo internacional.

“Levantar capital no debería ser el objetivo de una startup, sino una herramienta para alcanzar su siguiente hito de crecimiento”, enfatiza Agurto.

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