Por Jessica Caldas, gerente de Gestión Humana de Industrias San Miguel - ISM Perú y Chile
Durante muchos años, hablar de compensación en las empresas significaba enfocarse casi exclusivamente en remuneraciones, bonos o incentivos económicos.
Sin embargo, hoy sabemos que las personas permanecen y se comprometen con una organización por razones mucho más profundas. Buscan crecer, sentirse valoradas y comprobar que el trabajo que realizan también genera bienestar para quienes más quieren.
En un contexto en el que atraer y fidelizar talento es uno de los principales desafíos para las organizaciones, el llamado “salario emocional” ha dejado de ser un concepto aspiracional para convertirse en una herramienta estratégica de gestión. Porque, quizá, la pregunta más importante no sea qué beneficios ofrecemos, sino quiénes se benefician realmente de ellos.
El rol del núcleo familiar en el salario emocional
Cuando una empresa logra que su propuesta de valor alcance también a la familia, deja de fortalecer únicamente el vínculo laboral y empieza a construir un vínculo más humano. Las familias acompañan los sacrificios, celebran los logros y sostienen a las personas en los momentos más complejos. Incorporarlas a esa experiencia transforma la manera en que entendemos el desarrollo del talento.
Un ejemplo de ello es el Premio a la Excelencia Académica, que impulsamos en ISM desde 2012 para reconocer el desempeño escolar de los hijos de nuestros colaboradores. A lo largo de quince ediciones, el programa ha beneficiado a 330 estudiantes y se ha convertido en mucho más que un reconocimiento académico: también transmite a las familias el valor de la educación como herramienta de desarrollo.
Detrás de cada reconocimiento hay una historia que refleja el verdadero alcance de este tipo de iniciativas. Conozco, por ejemplo, el caso de un colaborador del área de producción cuyo hijo ha recibido este premio en reiteradas oportunidades.
Además de destacar académicamente, forma parte de la escolta de su colegio, un rol que exige disciplina, constancia y liderazgo. Lo más inspirador, sin duda, es el hábito que construyó junto con su familia: levantarse por la mañana para estudiar. Esa rutina demuestra que el éxito no es producto del azar, sino de pequeños esfuerzos sostenidos y compartidos entre padres e hijos.
¿Por qué importa que las compañías impulsen logros de sus trabajadores?
Historias como esta nos recuerdan que el reconocimiento trasciende a quien recibe el premio. También fortalece el orgullo de los padres, reafirma el valor del esfuerzo y genera conversaciones que permanecen en el tiempo dentro de cada hogar. Es una forma de decirles que el trabajo que realizan todos los días también contribuye al futuro de sus hijos.
Desde la gestión de personas solemos hablar de cultura organizacional, compromiso o sentido de pertenencia. Pero estos conceptos cobran verdadero significado cuando se traducen en experiencias que las personas pueden compartir con quienes más quieren. La pertenencia se construye cuando existe coherencia entre lo que una organización declara y lo que hace por su gente.
Los datos también reflejan ese impacto. En la evaluación realizada este año sobre este beneficio, la percepción de los colaboradores alcanzó el 100%.
Así influye el salario emocional en la identificación de los colaboradores con su empresa
Asimismo, el 87% de los colaboradores afirmó que su familia y entorno cercano se sienten orgullosos de que trabajen en la empresa. Más que indicadores positivos, estos resultados reflejan que, cuando las personas sienten que su organización también valora a sus familias, el compromiso se convierte en una decisión genuina.
En un mercado laboral donde cada vez es más difícil diferenciarse únicamente por la compensación económica, las organizaciones tenemos la oportunidad de preguntarnos qué legado queremos construir.
Porque, al final, el mejor salario emocional no siempre es el beneficio más innovador ni el más costoso. Muchas veces consiste en demostrar, con acciones concretas, que detrás de cada colaborador hay una familia cuyos sueños también merecen ser impulsados.