Walmart prueba drones en Chile: qué debe demostrar el modelo para escalar

La cadena inició en la Región del Biobío un piloto de tres semanas para llevar compras a hogares mediante drones. La prueba es todavía acotada y combina transporte terrestre y aéreo, pero permitirá evaluar hasta dónde esta tecnología puede ampliar la cobertura de la última milla en zonas rurales.

Walmart Chile comenzó a probar una nueva pieza para su operación de última milla. La compañía realizó en Laja, Región del Biobío, su primer despacho experimental de compras mediante un dron, como parte de un piloto orientado a explorar alternativas para atender zonas rurales o alejadas de los grandes centros urbanos.

Por ahora, la escala es reducida. La experiencia se extenderá durante tres semanas, involucrará a diez familias de Laja y contempla vuelos dos días por semana. Además, la compañía estableció recorridos acotados, rutas previamente evaluadas y cargas limitadas.

Más que anticipar una próxima masificación del delivery aéreo, el experimento permitirá observar cómo una tecnología de este tipo puede integrarse a una cadena logística existente y bajo qué condiciones tendría sentido ampliar su utilización.

Una última milla híbrida

El funcionamiento del piloto muestra que el dron no reemplaza toda la operación de reparto.

Los pedidos son preparados en un supermercado Lider de Los Ángeles y transportados por tierra hasta una estación de despegue ubicada cinco kilómetros al sur de Laja. Antes del vuelo, un equipo verifica las condiciones meteorológicas y, posteriormente, la aeronave sigue una ruta previamente establecida hasta un punto de entrega validado en el domicilio del cliente.

El modelo es, por tanto, híbrido: combina la capacidad de preparación de pedidos de una tienda física, transporte terrestre y un tramo aéreo para completar la entrega.

Ese diseño ayuda a delimitar qué problema intenta resolver Walmart. A diferencia de otros desarrollos de última milla centrados en reducir los tiempos de entrega en ciudades, el piloto de Biobío apunta principalmente a la cobertura: llegar a hogares donde las distancias o las características del territorio hacen más complejo el reparto convencional.

La iniciativa se desarrolla junto con Osiris Experience, startup nacida en Concepción especializada en soluciones de entrega mediante drones. Ambas compañías trabajan desde 2025 en la exploración de esta tecnología aplicada al retail.

Volar es solo una parte de la ecuación

Demostrar que una compra puede llegar por aire es apenas una de las variables necesarias para evaluar el modelo.

Una eventual ampliación tendría que considerar la capacidad de carga, el radio de operación, la regularidad de los vuelos, las condiciones meteorológicas, la ubicación de las estaciones de despegue y la integración con el transporte terrestre. También será necesario determinar si el costo de ese esquema permite utilizarlo de manera recurrente frente a otras alternativas de reparto.

Las informaciones difundidas sobre el piloto no detallan todavía indicadores como costo por entrega, tiempos promedio del recorrido completo o umbrales de demanda que harían viable una operación de mayor alcance.

A ello se suma la regulación. La Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile (DGAC) establece requisitos para la operación de aeronaves pilotadas a distancia, entre ellos el registro del equipo, credenciales para los pilotos y las autorizaciones correspondientes. El primer vuelo experimental de Walmart y Osiris contó con autorización de esa entidad.

Estados Unidos muestra el potencial, no la fórmula

Walmart ya cuenta con una referencia de mayor escala dentro de su propia operación. En mayo de 2026, la compañía informó que había superado un millón de entregas mediante drones en Estados Unidos, con servicios desplegados desde 66 tiendas en cuatro estados y cinco áreas metropolitanas.

Según la empresa, el tiempo promedio de entrega mediante este sistema era de 23 minutos. La operación estadounidense se desarrolla con proveedores especializados como Wing y Zipline.

Ese antecedente demuestra que la tecnología puede superar la etapa experimental, pero no significa que el modelo pueda trasladarse sin cambios a Chile. La densidad de clientes, regulación, geografía y configuración de la red logística condicionan su eventual desarrollo.

Más que probar si un dron puede llevar una compra, con el piloto de Laja Walmart busca obtener información sobre cómo combinar esta tecnología con sus capacidades logísticas para cubrir lugares donde el despacho resulta más complejo.

El siguiente paso dependerá de lo que esos vuelos consigan demostrar. Para pasar de una experiencia con diez hogares a una solución replicable, la última milla aérea tendrá que probar no solo que puede volar, sino que puede hacerlo de manera confiable, regulatoriamente viable y con una ecuación operacional que justifique escalarla.

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