“Para que una startup crezca, el principio más importante es eliminar cualquier barrera que se interponga entre el emprendedor y el capital”. Esta fue la lección que aprendió el empresario mexicano e inversionista ángel Miguel Casillas tras una experiencia transformadora con Tim Draper, uno de los inversionistas más reconocidos del ecosistema de Silicon Valley, que participó en las primeras rondas de financiamiento de compañías como Tesla y SpaceX.
Casillas cuenta que conoció a Draper a la salida de un evento masivo y que, unos meses después, se animó a proponerle por correo electrónico que ofreciera una charla a inversionistas de Chile y Perú. Apenas cinco minutos después, y contra todo pronóstico, Draper aceptó la invitación.
“Ahí comprendí por qué funciona Silicon Valley. No existen tantas barreras entre el talento emprendedor y las personas que disponen del capital”, contó Casillas durante su participación como keynote speaker en la conferencia “¿Quién financia el gran salto?”, realizada en el marco del 15.º Congreso de Negocios en la Era Digital (NED) de Seminarium Perú.
La importancia de las conexiones para una startup
Tras adquirir experiencia organizando visitas de emprendedores latinoamericanos a Silicon Valley, Casillas fundó SV Links en 2011. Se trata de una organización sin fines de lucro que ha conectado a más de 3,000 empresarios latinoamericanos de 27 países con inversionistas y compañías tecnológicas estadounidenses, según cifras institucionales. La iniciativa evolucionó en 2016 con el lanzamiento de SV Links Angels, una plataforma que facilita inversiones privadas en startups tecnológicas.
A lo largo de sus 20 años de experiencia en Silicon Valley, Casillas ha acumulado logros financieros, como su participación, junto con dos amigos peruanos, en una inversión tecnológica que generó un retorno equivalente a seis veces el capital inicial. También cofundó Ovalpath, una desarrolladora de software cuyos activos fueron adquiridos por Curtiss-Wright en 2013, en una operación que contempló un pago inicial de US$ 2.5 millones.
Posteriormente, en 2018, SV Links participó en una ronda de financiamiento de Haystack News, plataforma estadounidense de noticias en video cofundada por el peruano Daniel Barreto. Para 2020, la compañía había acumulado inversiones por un total de US$ 6.5 millones.
La brecha de financiamiento persiste
La posibilidad de que las startups peruanas estrechen vínculos con inversionistas estadounidenses es clave para reducir las brechas de financiamiento de cara al 2030.
Un reporte de la Corporación Financiera de Desarrollo (COFIDE) y la Asociación Peruana de Capital Semilla y Emprendedor (PECAP) estima que 881 startups podrían enfrentar dificultades para acceder a financiamiento si no aumenta la oferta de capital. Además, aproximadamente el 97% de la inversión considerada proviene de fuentes internacionales, frente a un 3% de capital local.
Ante este escenario, cabe preguntarse qué factores explican estas dificultades, cómo pueden superarse para impulsar el crecimiento sostenido de las startups y si el Perú podría replicar modelos como los de Estonia e Israel, países que han logrado posicionarse como hubs de inversión tecnológica en sus respectivas regiones. Sobre estos desafíos, Miguel Casillas conversó con Sectoriales Tech durante el NED 2026.
COFIDE proyecta una brecha de más de US$ 500 millones para financiar startups peruanas hasta 2030. Desde tu perspectiva, ¿qué impide movilizar más capital privado local hacia los emprendimientos tecnológicos? ¿Cómo podría superarse esta barrera?
El financiamiento de las startups tecnológicas funciona como un sistema de engranajes. Todo comienza con lo que se conoce como friends, family and fools, que son las primeras personas que apoyan a un emprendedor. Luego viene la etapa semilla y, posteriormente, las rondas de financiamiento de las series A, B, C y las siguientes. Desgraciadamente, no solo en el Perú, sino en toda América Latina, todavía no se comprende suficientemente cómo se articulan estas etapas de inversión.
Entonces, mi propuesta concreta para cerrar esa brecha, que ya está identificada y me parece muy positivo que así sea, consiste en acudir a los lugares donde esas fuentes de capital existen en abundancia.
Y hay un lugar que todavía se conoce muy poco en América Latina, particularmente en el Perú: Silicon Valley. Si logramos conectar el capital que ya existe aquí con las siguientes rondas de financiamiento disponibles en Silicon Valley, podemos contribuir a cerrar esa brecha.
Silicon Valley es un ecosistema abierto a proyectos de todo el mundo. Es un lugar donde aproximadamente el 60% de los fundadores de empresas tecnológicas no nacieron en Estados Unidos. Por eso, necesitamos conectar a los emprendedores peruanos con ese ecosistema. Allí existe una enorme disponibilidad de capital y ni siquiera te piden el pasaporte para darte dinero.
En líneas generales, ¿cómo evalúas el panorama de las startups en Perú?
Creo que es un país con muchas necesidades por resolver, y eso incentiva la creación de startups y nuevos emprendimientos. Lo que falta, desde mi perspectiva, es capital. No existe una proporción equilibrada entre la cantidad de emprendedores y la de proveedores de financiamiento.
Considero que esos recursos deben provenir principalmente de fuentes privadas, no necesariamente del gobierno ni de grandes instituciones internacionales. Deben provenir de individuos y corporaciones del propio Perú. Pero, para conseguirlo, hace falta mucha educación financiera y empresarial sobre este tipo de inversiones.
SV Links Angels suele priorizar mercados de gran tamaño. ¿Invertirían en una startup peruana, sin experiencia empresarial, pero con una tecnología prometedora?
Como cualquier fondo, seguimos una tesis de inversión, porque trabajamos en una industria que es riesgosa por naturaleza. En nuestro caso, solo invertimos en empresas establecidas en Silicon Valley y, preferentemente, en aquellas cuyos equipos fundadores ya han participado en la venta de alguna compañía dentro de ese ecosistema.
Adoptamos estos criterios porque una parte importante del capital que administramos proviene de personas que están participando por primera vez en este tipo de inversiones.
De esta manera, buscamos reducir su exposición al riesgo. Si un emprendedor peruano está dispuesto a trasladarse a Silicon Valley o ya cuenta con conocimientos y experiencia dentro de ese ecosistema, aumentan las posibilidades de que consideremos invertir en su empresa.
¿Podrías mencionar algún ejemplo concreto de una startup peruana que despierta el interés de SV Links?
Hay una empresa que me gusta mucho aquí en el Perú, aunque no conozco personalmente a sus fundadores. Se llama Artificio y desarrolla tecnología para vehículos autónomos. Lo interesante es que no está trabajando únicamente a partir de las condiciones de tránsito de países como Estados Unidos, sino también de la complejidad del tráfico de Lima.
Creo que esa empresa debería estar conectada con Silicon Valley. Y, si todavía no lo está, me encantaría que lograra hacerlo.
Veo un enorme potencial en la tecnología que se está desarrollando en Lima, tanto para atraer inversiones como para escalar hacia otros países que enfrentan condiciones de tránsito igualmente complejas. No se trata, entonces, de un ejemplo hipotético, sino de un caso real. Es una empresa que me gustaría conocer y considerar para una posible inversión.
En varias ocasiones has destacado las experiencias de Israel y Estonia como ecosistemas tecnológicos. ¿Qué instrumento de financiamiento o incentivo aplicado en estos países consideras que podría replicarse en Perú?
Ambos son ecosistemas distintos, pero interesantes de analizar. En el caso de Israel, existe una necesidad permanente de innovación e inversión vinculada a la defensa nacional. Es un país que enfrenta constantes amenazas de conflicto y que, por esa razón, necesita innovar continuamente.
Además, cuenta con muchísimo talento y atrae capital de diversas partes del mundo. Recibe inversiones procedentes de Estados Unidos, China y otros países.
Por ejemplo, conozco casos de empresas tecnológicas nacidas en Israel que han recibido importantes inversiones de capital chino. Es, entonces, un ecosistema que combina talento local con financiamiento internacional.
El caso de Estonia es diferente. Allí, uno de los puntos de partida fue la inversión de un inversionista ángel de Luxemburgo en Skype, una empresa que nació en ese país.
Posteriormente, los fundadores de Skype se trasladaron a Silicon Valley y se integraron al sistema de financiamiento de capital de riesgo que te he venido comentando. Con el tiempo, esos emprendedores se volvieron multimillonarios.
Después regresaron a Estonia y comenzaron a invertir en nuevas empresas de su país. Además, varios empleados de Skype terminaron fundando sus propias startups, algunas de las cuales alcanzaron valorizaciones muy importantes.
Y todo comenzó porque un inversionista confió en un grupo de emprendedores estonios. Por eso, aunque Israel y Estonia representan experiencias diferentes, tienen algo en común: sus ecosistemas comenzaron a desarrollarse cuando lograron conectar el talento con el capital.
¿Ese sería el punto de inflexión para el Perú?
Exactamente. Ocurre cuando se encuentran esos dos elementos. Sé que en el Perú existe capital. Hay empresas muy grandes, compañías mineras importantes y también muchos emprendedores.
Pero la pregunta es qué organizaciones, mecanismos y elementos culturales necesitamos desarrollar para que ambos grupos comiencen a relacionarse de manera mucho más cercana. Necesitamos conectar el talento con el capital, y ese es el desafío fundamental.