Por Luis Leey, managing partner de Amrop Perú
Algo interesante está ocurriendo con los gerentes generales en el Perú. Durante el primer semestre de 2026, hemos visto una caída importante en la rotación de CEO, especialmente en las empresas medianas y pequeñas.
En las compañías con una facturación superior a US$ 500 millones, la rotación pasó de 10.3% en el primer semestre de 2025 a 8.8% en el mismo periodo de este año. Podríamos decir que se mantiene casi igual. Sin embargo, en las empresas medianas, aquellas que facturan entre US$ 100 millones y US$ 499 millones, la caída ha sido mucho más fuerte: de 10.4% a 3.7%. Y en las que facturan entre US$ 30 millones y US$ 99 millones, la rotación pasó de 8.9% a apenas 1%.
Hay cuatro factores que explican esta situación.
Una economía que crece reduce la necesidad de cambios
El primero es que la economía peruana viene creciendo en los últimos dos años. Cuando las cosas van bien y no hay una crisis, ¿para qué cambiar al CEO? Si la empresa viene funcionando bien, no es necesario hacerlo.
Año electoral: el elefante en la habitación
El segundo factor es no mover el barco ni cambiar al capitán en un año electoral. Durante el primer semestre hemos estado muy preocupados por el escenario político. Cuando hay incertidumbre, principalmente las empresas medianas y pequeñas tienden a postergar las decisiones de liderazgo hasta tener mayor claridad.
El gobierno corporativo marca la diferencia
Aquí aparece también una diferencia importante entre las empresas grandes y las medianas y pequeñas: el gobierno corporativo. Las compañías grandes, o aquellas medianas que están mucho más corporativizadas, tienen una gobernanza más desarrollada, directorios, comités de sucesión, presión de inversionistas internacionales y mayores exigencias de reporte.
Muchas veces, esa estructura genera cambios a nivel de CEO. Puede ocurrir que la empresa lleve dos o tres años por debajo de las expectativas o, simplemente, que corresponda un cambio natural de gestión porque ya existe un sucesor para asumir el cargo.
Todos esos cambios se producen independientemente del ruido político. Esto ocurre con frecuencia en las empresas transnacionales o en aquellas gestionadas por fondos de inversión o inversionistas más institucionales e internacionales.
En cambio, las empresas medianas y pequeñas suelen ser más familiares, locales y domésticas. Ante escenarios de incertidumbre, tienden a frenar más sus decisiones. La lógica es: esperemos a ver qué pasa antes de hacer cambios en la gerencia.
La necesidad de un capitán frente a la tormenta
Hay un cuarto elemento: el Fenómeno del Niño. Cuando se anticipa un evento de gran magnitud, los directorios suelen preferir retener al CEO que ya conoce el plan de contingencia y está preparado para enfrentar el momento más crítico. Esto es especialmente relevante en sectores como agro, pesca y, en menor medida, construcción, donde existe una alta concentración de empresas medianas y pequeñas.
Los datos por industrias ayudan a entender mejor lo que está ocurriendo. En Energía/Oil & Gas, la rotación bajó de 16.1% a 8.7%. En Agroindustrias/Bebidas/Alimentos, pasó de 13.6% a 2.5%. Agroindustria y Ganadería, por ejemplo, no registró ningún cambio de mando reciente. Y en Educación, donde el año pasado hubo bastante movimiento, la rotación pasó de 23% a 2%.
Pero ¿qué viene ahora?
El futuro de los CEO
La rotación se va a acelerar y habrá mayor movimiento. De hecho, después de las elecciones ya hemos comenzado a percibir una mayor actividad en las búsquedas de ejecutivos. Había muchos procesos que estaban congelados y, una vez definido el escenario electoral, empezamos a ver una mayor demanda de talento ejecutivo.
Vienen inversiones importantes en distintas industrias. Hay proyectos en infraestructura y minería y, cuando estas actividades se reactivan, también comienza a dinamizarse con fuerza el sector servicios y se abren nuevas posiciones.
Además, durante el último mes hemos tenido contacto con entre seis y ocho empresas extranjeras interesadas en contratar ejecutivos en el Perú, principalmente en los sectores de manufactura, servicios y minería.
Cuando el mercado se dinamiza, se produce además un efecto dominó. Las empresas salen a buscar gerentes generales y ejecutivos de segunda línea. Cuando contratan a alguien que ya ocupa una posición en otra compañía, ese puesto queda vacante y se inicia una nueva búsqueda.
Después de un primer semestre marcado por cierta estabilidad, especialmente en las empresas medianas y pequeñas, para la segunda mitad del año esperamos un mayor movimiento y más búsquedas de ejecutivos.