Wikipedia enfrenta una paradoja. Su contenido sigue siendo uno de los insumos más utilizados por buscadores y sistemas de inteligencia artificial, pero una parte creciente de los usuarios puede acceder a esa información sin entrar directamente a la enciclopedia. Para la Fundación Wikimedia, el problema no pasa únicamente por perder visitas, sino por preservar la comunidad humana que crea, corrige y actualiza los datos que luego consumen esas plataformas.
Zach McCune, responsable global de marketing de marca de la Fundación Wikimedia, señaló en una entrevista publicada por Adweek que la organización observa una caída de alrededor de 8% interanual en el tráfico humano, mientras aumenta el procedente de bots. Menos visitas humanas, explicó, también implican menos oportunidades para que un lector detecte un error, complete información o termine convirtiéndose en editor.
En octubre de 2025, la Fundación Wikimedia reportó una reducción cercana al 8% en las páginas vistas por personas durante varios meses de 2025 frente a los mismos periodos de 2024. El cálculo surgió después de mejorar sus sistemas de detección y reclasificar como automatizado parte del tráfico que inicialmente parecía provenir de personas. Wikimedia relacionó entonces la tendencia con cambios en la búsqueda de información, entre ellos las respuestas directas ofrecidas por buscadores con IA y el mayor uso de plataformas sociales.
Más demanda de datos, pero no necesariamente más visitas
La importancia de Wikipedia para la IA sigue siendo elevada. Una medición de Ahrefs correspondiente a septiembre de 2026 ubicó a Wikipedia como el segundo dominio con mayor participación entre las fuentes citadas por ChatGPT en un conjunto amplio de consultas realizadas en Estados Unidos. Alcanzó un mention share de 7%, detrás de Reddit, con 16.8%. La medición no representa todas las respuestas de ChatGPT, pero muestra el peso de Wikipedia dentro del universo analizado.
Ese uso plantea una diferencia importante respecto del modelo tradicional de Internet. Durante años, un buscador indexaba una página y enviaba al usuario hacia ella. Los sistemas capaces de responder directamente pueden utilizar información proveniente de distintas fuentes sin que el usuario necesite visitarlas.
Para Wikimedia, esa transformación también tiene un costo de infraestructura. En abril de 2025, la organización informó que al menos el 65% del tráfico que más recursos consumía en sus centros de datos provenía de bots, pese a que estos representaban alrededor del 35% de las páginas vistas. Desde enero de 2024, además, el ancho de banda empleado en descargar contenido multimedia había aumentado 50%, incremento que atribuyó principalmente a programas automatizados que recolectaban imágenes y otros archivos.
La presión continúa obligando a modificar la forma en que se accede a la plataforma. En marzo de este año, Wikimedia dijo que estaba bloqueando o limitando cerca del 30% de las solicitudes automatizadas provenientes de rastreadores que incumplían sus políticas, volumen que podía llegar a miles de millones de solicitudes diarias. También comenzó a establecer límites globales al tráfico de sus API y a reforzar sus herramientas para distinguir entre usuarios, bots legítimos y sistemas automatizados abusivos.
De bloquear el scraping a ofrecer una vía empresarial
La estrategia, sin embargo, no consiste en impedir que la IA utilice Wikipedia. Wikimedia mantiene su contenido bajo licencias abiertas y busca que siga distribuyéndose. El cambio está en intentar llevar el consumo masivo hacia canales diseñados específicamente para ese propósito.
Para ello cuenta con Wikimedia Enterprise, un servicio destinado a compañías que necesitan acceder a grandes volúmenes de información. Sus API permiten, entre otras funciones, descargar conjuntos completos de datos, consultar artículos específicos y recibir actualizaciones a medida que se producen cambios en Wikipedia. Algunas modalidades de alto volumen y tiempo real son de pago.
La Fundación ya ha convertido esa infraestructura en relaciones comerciales con algunas de las mayores compañías tecnológicas. En enero anunció que Amazon, Meta, Microsoft, Mistral AI y Perplexity utilizaban Wikimedia Enterprise, incorporándose a una lista que ya incluía a Google, Ecosia y otras empresas.
La apuesta permite separar dos cuestiones que suelen confundirse en el debate sobre IA y contenidos. El conocimiento de Wikipedia continúa siendo reutilizable, pero la infraestructura necesaria para extraerlo y actualizarlo a escala tiene costos. Al mismo tiempo, facilitar el acceso de las plataformas no resuelve por sí solo el otro desafío: conseguir que suficientes personas sigan participando en la creación del conocimiento que esos sistemas necesitan.
En ese punto está el verdadero riesgo que plantea Wikimedia. Si las interfaces de IA reducen progresivamente el contacto entre el usuario y las fuentes que producen la información, el problema no es únicamente quién recibe una visita o una atribución. También es cómo mantener el flujo de personas que verifica, corrige y genera los datos con los que después responden los sistemas automatizados.