¿Cómo Credicorp y Kyndryl buscan automatizar más del 85% de incidentes tecnológicos?

El holding pasó de trabajar con cerca de 90 proveedores y más de 120 contratos de infraestructura a un modelo operativo unificado. La siguiente etapa apunta a escalar la automatización sin eliminar los controles humanos.
Credicorp

¿Qué implica crecer tecnológicamente para una organización? Más de uno podría decir que acumular complejidad. Y sí: una compañía puede contratar ciertos proveedores, adoptar sus propias herramientas y desarrollar procesos distintos de los utilizados por otra empresa del mismo grupo. Este modelo brinda autonomía, pero también multiplica los costos y las formas de resolver problemas similares.

Ese fue el escenario que Credicorp, el principal holding financiero del Perú, encontró detrás de su infraestructura tecnológica. El grupo llegó a gestionar más de 120 contratos con alrededor de 90 proveedores y unas 39 herramientas diferentes.

La tarea pendiente ya no consistía únicamente en modernizar servidores o trasladar más cargas a la nube, sino en determinar qué parte de esa autonomía todavía generaba valor y cuál se había convertido en fragmentación.

“Cada compañía tenía herramientas distintas, proveedores diferentes y procesos propios”, explica a Sectoriales Tech André Rezende, CTO Corporativo de Credicorp.

¿La respuesta? Construir, junto con el proveedor de infraestructura digital Kyndryl, un modelo unificado para operar la infraestructura: pasar de cerca de 90 proveedores a uno, de más de 120 contratos a uno solo y de unas 39 herramientas a aproximadamente diez.

Pero el objetivo no es convertir a BCP, Mibanco, Pacífico o Credicorp Capital en una única organización tecnológica. La apuesta consiste en centralizar aquello que puede compartirse y preservar la autonomía allí donde cada negocio necesita diferenciarse.

De pagar por tickets a cambiar los incentivos del proveedor

Uno de los cambios más relevantes no está en una nueva tecnología, sino en la forma en que Credicorp paga por operar su infraestructura.

Rezende indica que el modelo tradicional basado en tickets puede generar un incentivo contradictorio: si el proveedor obtiene mayores ingresos cuanto más incidentes debe atender, reducirlos puede ir en contra de esa lógica comercial.

Credicorp decidió pasar a un modelo basado en inventario. Bases de datos, servidores y otros componentes tienen un valor determinado, y el costo mensual depende de los activos administrados. A cambio, Kyndryl debe cumplir con niveles de servicio previamente establecidos.

“Si tenemos más componentes, pagamos más; si tenemos menos, pagamos menos”, resume Rezende. El objetivo es hacer más previsibles los costos y alinear los incentivos del proveedor con la reducción de incidentes.

Los primeros resultados ya son medibles. Las compañías que comenzaron a operar bajo el nuevo esquema registran alrededor de un 30% menos de tickets mensuales. Credicorp también reporta una disminución superior al 10% en el OPEX y una reducción de más del 40% del personal interno dedicado a estas funciones. Además, parte de las inversiones necesarias para modernizar la infraestructura será asumida por Kyndryl dentro del acuerdo multianual.

El desafío no es exclusivo de este holding. PwC advirtió este año que, aunque las instituciones financieras ya han adoptado servicios cloud a escala, muchas todavía tienen dificultades para convertir esa inversión en valor debido a sistemas heredados, datos fragmentados, presión sobre los costos y exigencias regulatorias. Según la consultora, el foco está pasando de simplemente migrar infraestructura a generar resultados medibles.

IA para operaciones: ¿hasta dónde puede decidir una máquina?

La estandarización también busca evitar que un mismo problema tenga que resolverse varias veces. Antes, si una falla aparecía en una compañía de Credicorp y luego se repetía en otras, podían generarse nuevos tickets, diagnósticos y esfuerzos independientes. Ahora, el holding busca construir una base de conocimiento compartida y apoyarse en AIOps —inteligencia artificial aplicada a las operaciones de TI— a través de Kyndryl Bridge.

La plataforma puede integrar información procedente de diferentes tecnologías, reconocer patrones, generar recomendaciones y habilitar automatizaciones previamente autorizadas. Pero no todo quedará en manos de la IA.

Un problema conocido de memoria en un servidor, por ejemplo, puede contar con un runbook suficientemente probado como para resolverse de forma automática. Si la acción puede modificar datos, comprometer la seguridad o afectar un canal utilizado por clientes, Credicorp mantendrá la intervención humana.

El primer salto de la IA, por tanto, no será necesariamente eliminar al operador, sino acelerar el diagnóstico. Rezende afirma que algunos incidentes pueden requerir actualmente varias horas para identificar su causa raíz. La IA podría analizar decenas de componentes y señalar dónde se encuentra probablemente el problema antes de que una persona tome la decisión final.

La ambición de largo plazo es considerablemente mayor. Credicorp y Kyndryl manejan alrededor de 32 indicadores para evaluar la operación y apuntan a que, cuando el modelo alcance suficiente madurez, más del 85% de los incidentes pueda resolverse sin intervención humana. Otro objetivo es mantener una estabilidad superior al 99.8% durante al menos dos años.

La meta parte de un nivel ya elevado. En su reporte anual de 2025, Credicorp informó una disponibilidad promedio de 99.7%. También sostuvo que todas sus aplicaciones front-end operaban en la nube y que contaba con aproximadamente 700 API reutilizables.

Credicorp busca centralizar infraestructura sin centralizar la innovación

La otra tensión aparece con la escala. Unificar herramientas y procesos puede generar eficiencias, pero también podría ralentizar empresas con necesidades distintas o ampliar el impacto de una falla. Frente a ello, Credicorp intenta establecer una frontera.

Los data centers y las nubes de cada compañía seguirán aislados. Lo que se compartirá serán los procesos, las herramientas de observabilidad y gestión, así como determinados procedimientos. Una acción ejecutada en una compañía tampoco tendrá que replicarse automáticamente en las demás.

Por otro lado, Rodolfo Armellini, VP de Kyndryl Latin America Southwest, asegura que el modelo busca precisamente estandarizar capacidades como monitoreo, automatización y gobierno operativo, sin imponer una misma estrategia tecnológica a cada empresa.

“Las aplicaciones de negocio, las prioridades comerciales y las estrategias de cada organización continúan respondiendo a las necesidades de sus respectivos mercados. Cada empresa mantiene la capacidad de definir sus prioridades y tomar decisiones sobre sus aplicaciones y arquitecturas”, dice Armellini a Sectoriales Tech.

“Un servidor de base de datos sigue siendo un servidor de base de datos, independientemente de que contenga información de seguros, banca o préstamos”, puntualiza Rezende.

La lógica es liberar a los especialistas de cada compañía de tareas que pueden gestionarse como capacidades comunes. Una persona que conoce profundamente el negocio de seguros o créditos, plantea el ejecutivo, debería dedicar más tiempo a desarrollar productos y menos a verificar si una base de datos funciona correctamente.

KPMG identifica un desafío similar en su Global Tech Report 2026 para servicios financieros: incluso con la aceleración de la IA, la infraestructura, los datos, la ciberseguridad, el talento y el gobierno siguen siendo los cimientos que permiten escalar la transformación.

Nube híbrida: migrar donde tenga sentido

La siguiente fase será reducir progresivamente la dependencia de la infraestructura on-premise, pero Credicorp tampoco proyecta trasladarlo todo a la nube pública.

El holding está comenzando por cargas administrativas, de back office y sistemas menos críticos. Posteriormente avanzará hacia canales y plataformas de mayor criticidad. Algunos sistemas heredados ni siquiera serán migrados directamente: desaparecerán a medida que sean sustituidos por soluciones cloud-based o as a service.

La arquitectura final será previsiblemente híbrida, combinando nube pública y privada debido, entre otros factores, a requerimientos de soberanía de datos.

Deloitte coincide en que esta discusión está ganando peso en el sector financiero. Su perspectiva bancaria para 2026 identifica los sistemas heredados y las bases de datos fragmentadas entre los principales obstáculos para escalar la IA, y plantea arquitecturas híbridas junto con controles humanos para las decisiones de mayor impacto.

Para Credicorp, entonces, modernizar ya no significa simplemente comprar tecnología o migrar cargas. Implica automatizar sin eliminar los controles humanos y aprovechar la escala del holding sin sacrificar la autonomía de cada negocio.

La prueba definitiva tampoco será cuántas herramientas desaparezcan ni cuánto avance la nube. Será comprobar si esa nueva columna vertebral tecnológica consigue algo más difícil: que la infraestructura demande menos tiempo y recursos, y que los equipos puedan destinarlos a innovar sobre ella.

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