Por Suemi Arkaki, senior Client Executive & Consumer Insights Specialist de NIQ Perú
El consumidor peruano administra cuidadosamente su presupuesto, pero está dispuesto a pagar más cuando encuentra beneficios concretos para su salud, bienestar y calidad de vida. Esta nueva lógica de consumo ya está transformando categorías como alimentos, bebidas, cuidado personal y productos para mascotas.
Durante años, el bienestar fue percibido como una aspiración asociada a los segmentos de mayores ingresos. Hoy se incorpora como un criterio cotidiano de compra: ya no se trata solo de “vivir mejor”, sino de tomar decisiones que ayuden a prevenir problemas de salud, simplificar las rutinas y cuidar el hogar.
En el Perú, esta transformación encuentra un terreno favorable: el 41% de los consumidores pertenece al segmento Mindful, que prioriza el cuidado de su bienestar general. La proporción supera tanto el promedio de Latinoamérica (33%) como el global (28%).
Si bien esta prioridad convive con la búsqueda de ahorro (el 53% compra más en tiendas de bajo precio y el 34% migra hacia marcas más accesibles), el 86% considera clave contar con un producto superior al momento de decidir su compra. El consumidor ahorra en lo básico, pero invierte en aquello que considera verdaderamente importante.
De la intención a la compra
El cuidado ha dejado de ser una respuesta reactiva frente a un problema para incorporarse como una práctica cotidiana. En el Perú, el 58% busca mantener un peso saludable, el 48% consume alimentos saludables con frecuencia y el 42% prioriza la prevención.
En Health & Beauty, esta orientación genera movimientos concretos: la subcanasta de Wellness crece 9.1% en consumo, impulsada por los complementos nutricionales; Beauty avanza 7.2% en facturación y Personal Care, 7.3%. El bienestar ha dejado de ser una categoría independiente para convertirse en una plataforma transversal a toda la canasta FMCG.
Alimentos y bebidas: funcionalidad sin renunciar al disfrute
En alimentos, la tendencia exige funcionalidad: energía, digestión, control de peso y fortalecimiento muscular. La proteína es el mejor ejemplo: el 57% de los consumidores a nivel global sigue una dieta alta en proteínas y la asocia con una nutrición integral y una mayor saciedad. En el Perú, los lácteos lideran el crecimiento, impulsados por el yogurt y las leches líquidas enriquecidas con probióticos o valor proteico, una tendencia que ya se extiende a panificados, postres y avenas. El desafío para las marcas es traducir estos atributos en beneficios comprensibles que justifiquen el precio.
En bebidas, la evolución es igualmente dinámica. Las opciones sin alcohol crecen 12.3% en volumen, frente al 8% de las bebidas alcohólicas. El consumidor busca hidratación, energía o un menor contenido de azúcar sin renunciar al placer, lo que impulsa innovaciones que buscan equilibrar indulgencia consciente, sabor y bienestar.
Beauty, cuidado personal y mascotas: hacia un bienestar integral
En Beauty & Personal Care, la belleza tradicional se integra con el autocuidado. En el mercado peruano, esta evolución responde a cuatro pilares: bienestar, eficacia, transparencia (con ingredientes como ácido hialurónico, colágeno o argán) y simplicidad (mediante soluciones multifuncionales “3 en 1”). Cremas, tratamientos capilares y desodorantes amplían su función básica para convertirse en rituales de confort.
Por su parte, el bienestar alcanzó a las mascotas como miembros de la familia. Con un 56% de los hogares a nivel global con mascotas, los pet parents trasladan criterios como prevención, nutrición funcional y tecnología al cuidado animal. Desde alimentos orientados a la salud renal o dermatológica hasta dispositivos de monitoreo y productos de cuidado estético, se abren espacios para las marcas que puedan ofrecer beneficios comprobables.
Una nueva plataforma de crecimiento
El bienestar ya no es una moda ni un beneficio de nicho: redefine la forma en que los peruanos evalúan sus compras. La oportunidad para fabricantes y retailers radica en construir propuestas que conecten funcionalidad, calidad y experiencia, y comuniquen su valor de forma transparente. Las marcas que logren traducir el bienestar en beneficios tangibles para la vida diaria encontrarán en esta tendencia su principal motor de crecimiento para los próximos años.