Integrar la ciberseguridad desde las primeras etapas de la toma de decisiones estratégicas se ha convertido en un factor clave para que los directores de seguridad de la información y ciberseguridad (CISO, por sus siglas en inglés) generen mayor valor para el negocio, según el informe EY Global Cybersecurity Leadership Insights Study 2025.
La implementación adecuada de un conjunto de barreras de ciberseguridad (cybersecurity guardrails) permite que esta función aumente tanto la velocidad como la seguridad en la adopción de inteligencia artificial, al incorporar controles claros y adaptables en las iniciativas desde el inicio, de acuerdo con EY.
“Contar con barreras de ciberseguridad permite integrar esta función en las iniciativas de inteligencia artificial desde etapas tempranas, alinearla con los sistemas existentes y ayudar a la gestión de los principales riesgos", señala Fabiana Tejerina, associate partner de Consultoría de EY Perú.
De acuerdo con investigaciones de EY, el 72% de las empresas a nivel global con ingresos superiores a US$ 1,000 millones invierte al menos US$ 10 millones en ciberseguridad. De ellas, más de la cuarta parte destina US$ 100 millones o más a esta función.
"Estos niveles de inversión reflejan los esfuerzos de las organizaciones por reforzar sus capacidades de ciberseguridad en un contexto de adopción acelerada de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial”, agrega la especialista.
En ese contexto, EY identifica cinco barreras de ciberseguridad que los directores de seguridad de la información y ciberseguridad aplican para generar valor en sus organizaciones y mitigar los riesgos asociados al uso de la inteligencia artificial.
1️⃣ Proteger el factor humano
Los CISO mitigan los riesgos asociados al factor humano mediante la protección de la interfaz humano‑IA. Para ello, implementan controles más sólidos de identidad y acceso, modernizan los programas de gestión de amenazas internas y desarrollan capacitaciones basadas en riesgos.
2️⃣ Asegurar los datos utilizados en iniciativas de IA
Dado que los datos son la base de cualquier sistema de inteligencia artificial, los CISO trabajan para proteger los distintos tipos de bases de datos. El objetivo es preservar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información mediante controles sobre los datos sensibles y de terceros, mecanismos de defensa frente a ataques como el data poisoning y el uso de cifrado.
3️⃣ Reingeniería de la detección y respuesta ante amenazas
Los especialistas están unificando la visibilidad y las capacidades de defensa en toda la superficie de ataque asociada a la inteligencia artificial. Para ello, incorporan herramientas de detección impulsadas por IA, automatización de la respuesta e inteligencia de amenazas. El estudio de EY señala que tres de cada cuatro organizaciones trabajan actualmente en la automatización de sus procesos de detección de amenazas.
4️⃣ Mitigar riesgos en la cadena de suministro de IA
La gestión de los riesgos asociados a terceros se refuerza mediante la definición de estándares mínimos de seguridad, una mayor transparencia y controles más rigurosos sobre los proveedores y ecosistemas externos.
5️⃣ Fortalecer los sistemas de IA
Las organizaciones trabajan para reforzar sus sistemas de inteligencia artificial mediante la integración de la seguridad en todo el ciclo de desarrollo y despliegue, desde el diseño hasta la operación. Esto incluye prácticas de secure coding y mecanismos de gobierno de modelos, entre otras medidas.
“Las barreras de ciberseguridad permiten que los directores de seguridad de la información y ciberseguridad se involucren antes en decisiones estratégicas clave y contribuyan de manera más directa desde su función. Esta integración temprana se asocia con una mayor creación de valor desde la función de ciberseguridad”, concluye Tejerina.