El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) informó que las transferencias inmediatas en soles procesadas mediante la Cámara de Compensación Electrónica crecieron 76% durante el último año. El número de operaciones pasó de 42.2 millones en junio de 2025 a alrededor de 74.5 millones en junio de 2026.
Esta aceleración se produce mientras el BCRP avanza en el desarrollo de TAPP (Transferencias Automáticas de Pagos Peruanos) y del modelo de iniciación de pagos, como parte de su estrategia para profundizar la interoperabilidad del sistema de pagos minoristas.
TAPP busca reducir fricciones al iniciar un pago
Esta plataforma permitirá que un proveedor autorizado transmita una orden de pago desde la aplicación elegida por el usuario, incluso si los fondos se encuentran en una cuenta administrada por otra institución. De esta manera, el iniciador facilitará la operación sin recibir ni custodiar el dinero involucrado.
Según CLAI PAYMENTS, compañía especializada en la modernización de ecosistemas de pago para bancos y entidades financieras de Latinoamérica, que procesa más de 65.5 millones de transacciones en el Perú y 750 millones en la región, este cambio podría simplificar la experiencia del consumidor. Al mismo tiempo, elevaría las exigencias operativas para las instituciones participantes.
“Desde la perspectiva del consumidor, este modelo puede traducirse en una experiencia más simple: podrá elegir desde qué aplicación iniciar una operación sin depender exclusivamente del canal de la entidad en la que mantiene sus fondos. Para bancos, cajas, financieras y fintech, implica competir en un ecosistema más abierto, integrar nuevos participantes y procesar un volumen creciente de operaciones en tiempo real”, señala Albeiro Cortés, CEO de CLAI PAYMENTS.
Los tres cambios que traerá el avance de TAPP
De acuerdo con la empresa, la nueva infraestructura no representará únicamente una conexión adicional para las entidades financieras. También modificará la forma en que los usuarios acceden a sus cuentas, los factores sobre los que compiten los proveedores y las capacidades necesarias para operar en un ecosistema más abierto.
1️⃣ El usuario podrá elegir desde qué aplicación realizar sus pagos
Con la iniciación de pagos, una persona podrá autorizar una operación desde la aplicación de su preferencia, aunque los fondos se encuentren en una cuenta administrada por otra entidad. Esto podría reducir la fragmentación entre canales y trasladar parte de la competencia hacia la facilidad de uso, la seguridad y la conveniencia de cada experiencia digital.
2️⃣ Bancos y fintech competirán por la experiencia del usuario
Las instituciones deberán diferenciarse no solo por los productos que ofrecen o los fondos que administran, sino también por la velocidad, disponibilidad y servicios asociados a cada pago. Este modelo abrirá oportunidades de colaboración entre bancos, cajas, financieras y fintech, pero también ejercerá presión sobre las entidades que dependan de ecosistemas cerrados o integraciones aisladas.
3️⃣ La continuidad y la seguridad deberán gestionarse de extremo a extremo
La participación de más aplicaciones, instituciones y rutas transaccionales aumentará la complejidad detrás de cada operación. Por ello, las entidades deberán garantizar la autenticación, el consentimiento, la trazabilidad y la prevención de fraude, además de contar con sistemas capaces de procesar mayores volúmenes y mantener el servicio disponible ante posibles fallas.
“El usuario no debería percibir la complejidad que existe detrás de un pago interoperable. Sin embargo, para que una transacción se inicie desde una aplicación y se ejecute desde una cuenta alojada en otra entidad, se requiere una infraestructura capaz de coordinar múltiples sistemas en tiempo real. La interoperabilidad simplifica la experiencia hacia afuera, pero eleva las exigencias tecnológicas hacia adentro”, agrega Cortés.
Ante este nuevo panorama, los hubs de orquestación adquieren relevancia, pues permiten centralizar la conexión entre redes de pago, sistemas internos y servicios externos, en lugar de gestionar cada integración de forma aislada.
Por ejemplo, CLAI Payments aplica este enfoque a través de su plataforma AZ7, diseñada para enrutar y procesar transacciones en tiempo real. Según la compañía, esta solución puede reducir hasta en 99,99% el tiempo de detección de incidencias mediante el monitoreo continuo de las operaciones y la generación inmediata de alertas y acciones simultáneas según su nivel de severidad.
Este tipo de arquitectura busca reducir la complejidad operativa, facilitar la incorporación de participantes y evitar que una interrupción puntual afecte al conjunto de la operación. En un mercado de pagos más abierto, la capacidad de coordinar estos componentes será tan importante como la experiencia que finalmente reciba el usuario.