Una de las verdades más duras del Perú es que el sistema de salud arrastra una brecha estructural que no ha logrado cerrar desde la pandemia. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 61.9% de los peruanos con algún problema de salud no acudió a ningún establecimiento de salud, público ni privado, durante el primer trimestre de 2025.
Se trata de un dato que revela una paradoja del sistema: aunque el 91.1% de la población declaró contar con algún seguro de salud en el primer trimestre de 2025, la mayoría de quienes tuvo un problema de salud no acudió a un establecimiento. La amplia cobertura parece ocultar una crisis de disponibilidad y capacidad de atención.
Este escenario también presiona a las clínicas a atender una mayor demanda sin elevar sus costos operativos. En este contexto, Gtd Perú identifica tres frentes en los que la tecnología ya está generando un impacto concreto en la operación: la gestión de la información clínica, el acceso a citas y la ciberseguridad.
1️⃣ Digitalización de la historia clínica de los pacientes
Este es el cambio más visible de la transformación que atraviesa el sistema de salud peruano. “Cuando una plataforma de gestión clínica conecta en tiempo real todas las áreas del centro de salud, el efecto inmediato es la eliminación de duplicidades”, asegura Sandra Cavero, jefa de Desarrollo de Negocio de Gtd Perú.
De esta forma, lo que antes era un circuito interminable de papeles se convierte en un flujo compartido que acelera las decisiones médicas. Cabe destacar que el Estado peruano ya trazó una salida legal.
En junio de 2025, el Ministerio de Salud, en conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), validó la interoperabilidad de las historias clínicas electrónicas. Meses más tarde, la estableció como obligatoria en el primer nivel de atención público mediante una resolución ministerial. Así, la interoperabilidad dejó de ser una aspiración técnica para convertirse en una exigencia legal.
El problema persiste
Sin embargo, la norma no resuelve por sí sola el déficit de infraestructura. “Para que el registro en tiempo real opere entre sedes, se requiere, como transporte de datos, una red privada con latencia controlada. Además, es crucial contar con un entorno de almacenamiento confiable: data center propio o nube privada con respaldo automático”, agrega Cavero.
Sobre esta base, la inteligencia artificial empieza a sumar capacidades valiosas, como la transcripción de consultas o el análisis de imágenes. No obstante, su implementación depende de servicios administrados y de una arquitectura de nube que soporte procesamiento intensivo con continuidad operativa garantizada.
2️⃣ Tiempos de espera y acceso a tratamientos
Según el informe de servicios de salud de Ipsos de 2025, el 49% de los peruanos identifica los largos tiempos de espera como el principal problema del sistema de salud. Este dato evidencia una realidad latente: antes de llegar al consultorio, la dificultad para conseguir una cita, la ausencia de canales ágiles y la concentración de la demanda en ventanilla suelen entorpecer la experiencia.
De hecho, el mismo informe revela que solo el 13% de los peruanos conectados califica la atención médica del país como buena, mientras que el 49% señala los largos tiempos de espera y el acceso al tratamiento como los principales problemas del sistema de salud.
Ante esta problemática, Gtd recomienda que las entidades de salud cuenten con una conectividad estable y continua para sostener sus operaciones digitales.
Para ello, es indispensable contar con acuerdos de nivel de servicio (SLA) alineados con las necesidades de cada operación, que permitan reducir el impacto de posibles caídas de red y asegurar una alta disponibilidad.
Esto garantiza el acceso permanente a historias clínicas, sistemas de gestión y equipos médicos conectados, así como facilitar una atención más rápida para los pacientes.
3️⃣ ¿Digitalización sin ciberseguridad?
La magnitud del problema quedó expuesta con una cifra clave: Perú registró 748.2 millones de intentos de ciberataque en el primer semestre de 2025, según Fortinet.
“Esta es una amenaza real para las redes de alta criticidad. En sectores como salud o banca, una interrupción operativa puede afectar servicios esenciales y comprometer la continuidad del negocio. Por eso, la resiliencia tecnológica y la capacidad de respuesta ante incidentes son claves para mantener las operaciones activas”, dice Cavero.
Queda claro que el avance es desigual: las instituciones con menor capacidad de inversión y aquellas que operan en provincias aún afrontan restricciones de conectividad. La automatización ha dejado de ser una mejora operativa para convertirse en un factor que define la competitividad del sector.