El ministro de Salud Luis Dyer anunció que el sector implementará cambios orientados a digitalizar procesos y mejorar el seguimiento de la atención. Ante este escenario, Sandra Cavero, jefa de Desarrollo de Negocio de Gtd Perú, identificó tres componentes tecnológicos que pueden contribuir a este proceso: redes que conecten los establecimientos, sistemas capaces de intercambiar información e infraestructura para almacenar y respaldar los datos.
El punto de partida evidencia que la brecha no es únicamente de software. Dyer señaló recientemente que el 54% de los aproximadamente 7,000 establecimientos administrados por el Minsa no cuenta con acceso a Internet y vinculó esta limitación con las dificultades para conocer qué ocurre en las sedes, monitorear procesos y disponer de información oportuna.
¿El Minsa partiría desde cero al implementar estas tecnologías?
Al mismo tiempo, el sector ya cuenta con avances sobre los cuales construir. A marzo de 2026, la Red Nacional de Telesalud estaba integrada por 3,083 establecimientos del Minsa, el Ejército y el INPE, mientras que el Plan Nacional de Telesalud 2026 busca ampliar el acceso a servicios a distancia dentro de las Redes Integradas de Salud.
Estas cifras no describen exactamente el mismo universo que el indicador de conectividad mencionado por Dyer. Sin embargo, reflejan una realidad heterogénea: mientras ya existen servicios digitales desplegados, una parte importante de la infraestructura sanitaria aún enfrenta limitaciones básicas de conectividad.
“La tecnología puede contribuir a mejorar distintos procesos, pero no resuelve por sí sola las brechas del sector. Para generar un impacto real, debe responder a las necesidades de cada institución y complementarse con una gestión adecuada, infraestructura y personal”, advierte Cavero.
1️⃣ Redes privadas para conectar establecimientos
El primer componente es una red que permita conectar los establecimientos de salud y acceder de manera estable a aplicaciones e información alojadas en un data center o en la nube.
Sobre esta infraestructura, una solución SD-WAN puede administrar el tráfico entre las distintas sedes y priorizar aplicaciones críticas, como las historias clínicas electrónicas y las plataformas de teleconsulta. Esto ayuda a evitar que otros usos de la red afecten el funcionamiento de las herramientas necesarias para la atención, sostiene Cavero.
“No se trata únicamente de que cada establecimiento tenga acceso a Internet, sino de contar con una red que permita conectar las sedes y administrar adecuadamente las aplicaciones y la información que utilizan”, explica la ejecutiva.
2️⃣ Sistemas que permitan compartir la información
Conectar físicamente los establecimientos no garantiza que sus sistemas puedan intercambiar información. Para ello, las plataformas deben ser interoperables, es decir, capaces de compartir y utilizar datos generados por otras aplicaciones.
Esta capacidad puede facilitar que la información de un paciente esté disponible en los distintos establecimientos que participan en su atención. También permite que herramientas como las historias clínicas electrónicas y las plataformas de teleconsulta funcionen de manera coordinada.
“Contar con información disponible y actualizada puede facilitar la coordinación entre sedes y evitar que determinados procesos tengan que comenzar nuevamente cada vez que un paciente se atiende en otro establecimiento”, indica Cavero.
El intercambio de información también requiere establecer medidas de seguridad que definan quién puede acceder a los datos, cómo se transfieren entre los sistemas y de qué manera se protege su confidencialidad.
3️⃣ Infraestructura para almacenar y respaldar los datos
El tercer componente es una infraestructura capaz de almacenar, procesar y respaldar la información generada por los establecimientos. Para ello, Cavero afirma que se puede utilizar una arquitectura híbrida que combine servidores locales con recursos en la nube, de acuerdo con las necesidades de cada institución.
Sobre esta infraestructura pueden operar herramientas para gestionar información clínica y administrativa, realizar copias de respaldo y mantener disponibles las aplicaciones necesarias para la atención. También puede proporcionar la capacidad de procesamiento requerida por soluciones que analizan exámenes médicos mediante inteligencia artificial.
A ello se suman medidas de ciberseguridad y continuidad operativa para proteger la información y mantener los sistemas disponibles ante fallas o incidentes.
“Estas herramientas pueden ayudar a ordenar procesos y mejorar el acceso a la información, pero deben formar parte de una estrategia más amplia. Su funcionamiento también depende de la gestión, la infraestructura física y el personal disponible en cada establecimiento”, precisa la jefa de Desarrollo de Negocio de Gtd Perú.
En conjunto, estos tres componentes pueden sentar las bases para que las plataformas de salud funcionen de manera integrada, segura y sostenible. Su implementación no reemplaza otros recursos necesarios para la atención, pero puede contribuir a mejorar la gestión de la información y la coordinación entre establecimientos.