Tener una caja de infusiones en casa es una costumbre profundamente instalada en el Perú. La manzanilla para cerrar una noche pesada, el anís después de una comida o la canela con clavo para acompañar una mañana fría forman parte de un hábito cotidiano que ha convertido a esta categoría en una presencia habitual en los hogares peruanos.
Pero esa familiaridad también abre un reto para las marcas: cómo seguir creciendo en una categoría de alta penetración, donde el consumidor ya reconoce las variedades tradicionales.
¿Cómo potenciar el atractivo de las infusiones en las nuevas generaciones de adultos?
Para McColin’s, la respuesta está en ampliar los momentos de consumo, conectar con el auge del bienestar y acercarse a una generación que no necesariamente se identifica con los códigos clásicos de las infusiones.
Durante una presentación ante medios y aliados comerciales, representantes de la marca señalaron que la categoría de infusiones crece 4.5% en valor en lo que va del año y alcanza una penetración de 9.5 de cada 10 hogares. La proyección es cerrar 2026 en 9.7.
En ese contexto, McColin’s reportó un crecimiento de 12%, tres veces por encima del avance de la categoría. La marca también indicó que ganó cuatro puntos de participación de mercado durante el primer trimestre del año, al pasar de 28% a 32%.
El objetivo ahora no es solo mantener su posición como una de las marcas más recordadas de la categoría, sino llegar a nuevos hogares y encontrar espacios de consumo más allá de las variedades tradicionales.
“Hoy encontramos un consumidor mucho más atento a las opciones saludables: productos altos en proteína, altos en fibra o sin azúcar. El autocuidado está impulsando nuevas decisiones de compra y, en bebidas, cerca de la mitad de las transacciones ya está relacionada con esta búsqueda”, sostiene Alejandra Loo, gerente comercial en G.W. Yichang, distribuidora de McColin’s en el Perú.
Una categoría que busca salir de sus códigos clásicos
Por años, las infusiones estuvieron asociadas a consumidores mayores y a momentos específicos: una bebida caliente, una rutina doméstica o un producto funcional para aliviar una molestia cotidiana.
Sin embargo, McColin’s identifica que ese perfil está cambiando. La marca busca atraer a un consumidor más joven, de entre 28 y 40 años, que revisa etiquetas, compara beneficios, combina productos premium y económicos dentro de una misma canasta y busca opciones relacionadas con el bienestar.
“La categoría históricamente tenía un consumidor mayor de 55 años. Sin embargo, hoy vemos que la marca viene incorporando a un perfil ligeramente más joven”, precisa Jessica Marroquín, jefa de la categoría de infusiones de G.W. Yichang.
El consumidor ahora también busca bienestar
Ese cambio ocurre en paralelo a una transformación más amplia en las decisiones de compra. Para la marca, el consumidor ya no elige únicamente por precio o recordación: también busca información, revisa la tabla nutricional y evalúa qué valor adicional puede ofrecerle un producto.
En ese contexto, McColin’s busca pasar de hablar solo de autocuidado —un concepto presente en toda la categoría— a construir una conversación propia alrededor del bienestar.
La diferencia puede parecer sutil, pero implica una ambición mayor: no se trata únicamente de resolver un momento de consumo, sino de acompañar al consumidor en una rutina marcada por el trabajo, las responsabilidades, el cansancio y la necesidad de encontrar pequeñas pausas durante el día.
Frío Mix y la ampliación de los momentos de consumo
La estrategia también se apoya en innovaciones orientadas a romper con la estacionalidad de la categoría.
Las variedades clásicas —canela y clavo, manzanilla y anís— todavía representan cerca del 80% de las ventas de McColin’s. Sin embargo, la marca viene impulsando nuevos productos que ya crecen más de 35%, entre ellos Frío Mix, una propuesta lanzada en febrero.
La lectura detrás de esta apuesta es simple: si las infusiones se asocian únicamente al invierno o a una bebida caliente, la categoría pierde oportunidades de consumo durante el resto del año.
Frío Mix busca justamente abrir ese espacio. La marca plantea que las infusiones también pueden acompañar el verano, los momentos de relajación o las ocasiones en las que el consumidor busca una alternativa distinta dentro de su rutina.
“Es un producto disruptivo para la categoría, porque permite hablar de infusiones también en verano, algo que antes casi no existía”, explica Marroquín.
Para McColin’s, la innovación no reemplaza a las variedades que ya sostienen el negocio. Más bien, funciona como una segunda palanca de crecimiento: mientras los sabores tradicionales mantienen la presencia histórica de la marca, las nuevas propuestas ayudan a capturar consumidores, contextos y hábitos que antes no estaban necesariamente vinculados a las infusiones.
El “adulto chiquito” como retrato de una nueva adultez
La renovación de la marca también pasa por la comunicación. McColin’s presentó su nueva campaña, “Adulto chiquito”, una propuesta que busca conectar con personas que asumen responsabilidades laborales, económicas y personales, pero que aún enfrentan con cierta dificultad —e ironía— las tareas cotidianas de la adultez.
El concepto retrata situaciones reconocibles: postergar el pago de servicios, sobrevivir con cenas improvisadas, acumular pendientes o buscar pequeños momentos de desconexión después de una jornada exigente.
La campaña no presenta la adultez como una etapa completamente resuelta, sino como una experiencia flexible, contradictoria y humana.
“Hoy ser adulto ya no significa dejar de ser joven”, dice Marroquín. “Somos adultos, sí, pero seguimos siendo jóvenes en nuestro día a día”.
La idea busca darle a McColin’s un lugar en esa conversación. No como una marca que ordena el caos de la vida adulta, sino como una que acompaña momentos de pausa, descanso o reconexión.
La campaña estará presente en digital y también en el punto de venta, con espacios de experiencia, activaciones y productos de merchandising como tazas, mantitas, pijamas, posavasos y stickers.
La intención es que el concepto no se limite a una pieza de comunicación, sino que aparezca en los espacios en los que el consumidor compra, descansa y toma decisiones de consumo.
Estar donde el consumidor decide
La última pieza de la estrategia está en la disponibilidad. Para una marca que busca crecer en penetración, no basta con lanzar productos o construir campañas reconocibles. Las innovaciones deben llegar a autoservicios, mercados, bodegas y otros puntos de venta donde el consumidor compra de manera cotidiana.
Por eso, McColin’s plantea una combinación de tres frentes: mantener la recordación de marca, consolidar las innovaciones y asegurar que el portafolio esté disponible en los canales correctos.
El objetivo final es ambicioso: que la marca no solo se beneficie de una categoría presente en 9.7 de cada 10 hogares, sino que McColin’s logre entrar en esa misma proporción de hogares peruanos.
En una categoría que parecía definida por el hábito y la tradición, la marca intenta demostrar que todavía hay espacio para innovar. No necesariamente cambiando lo que representa una infusión, sino encontrando nuevas maneras de acompañar a quienes buscan una pausa mientras aprenden, a su propio ritmo, a ser adultos.