McKinsey: banca global alcanza utilidades récord de US$ 1.3 billones mientras la IA redefine el sector

La consultora advierte que el buen momento financiero del sector no garantiza su liderazgo futuro: neobancos, fintechs, stablecoins y herramientas basadas en IA están reconfigurando la relación con los clientes.
Banca global

La banca global alcanzó en 2025 un récord histórico de rentabilidad. Según la primera entrega de 2026 del Global Banking Annual Review de McKinsey & Company, la industria registró utilidades netas por US$ 1.3 billones, un crecimiento de 7% frente al año anterior.

El informe también señala que los balances administrados por el sector crecieron 6.5%, impulsados por el avance de los activos, los depósitos y los créditos. En ese contexto, los ingresos globales de la industria llegaron a US$ 7.3 billones, mientras que los activos financieros administrados por el sistema aumentaron en US$ 88.9 billones entre 2022 y 2025.

El papel de la adopción tecnológica

Estas cifras reflejan uno de los periodos de mayor fortaleza financiera para la banca global en años recientes. Sin embargo, McKinsey advierte que estos resultados conviven con una transformación estructural que podría redefinir la relación entre las entidades financieras y sus clientes.

La rápida adopción de tecnologías como la inteligencia artificial, el avance de los neobancos y las fintechs, y la evolución de las expectativas de los consumidores están modificando las dinámicas competitivas del sector financiero.

La banca global mantiene resultados récord, pero enfrenta dudas del mercado

A pesar del sólido desempeño de la banca global, las valoraciones bursátiles del sector siguen rezagadas frente a las de otras industrias. Para McKinsey, esta brecha refleja las dudas de los inversionistas sobre la capacidad de las entidades financieras para sostener estos niveles de rentabilidad en el largo plazo.

El reto, por tanto, no pasa únicamente por preservar los resultados financieros. También exige responder a un entorno en el que los clientes cuentan con más alternativas, los competidores digitales ganan relevancia y la tecnología acelera los cambios en productos, procesos y modelos de atención.

En este escenario, la capacidad de los bancos para generar valor dependerá cada vez más de su habilidad para combinar escala, gestión de riesgos, velocidad de ejecución y una experiencia de cliente más personalizada.

Neobancos y fintechs elevan la presión sobre los bancos tradicionales

Históricamente, la relación con el cliente ha sido uno de los principales activos de los bancos. Durante décadas, las entidades financieras sostuvieron una posición privilegiada gracias a la confianza de los usuarios, la escala de sus operaciones y las barreras regulatorias del sector.

Sin embargo, la irrupción de nuevos actores digitales está transformando ese escenario. Los neobancos continúan ganando escala y relevancia competitiva, impulsados por modelos operativos más ágiles, menores costos de adquisición de clientes y una oferta cada vez más amplia de productos financieros.

El estudio cita los casos de Nubank y Revolut como ejemplos de cómo los modelos digitales pueden escalar rápidamente y, al mismo tiempo, fortalecer su rentabilidad. Según McKinsey, Nubank cuenta con 131 millones de clientes y Revolut con 69 millones. Además, ambas entidades registran retornos sobre patrimonio cercanos a 30% y 35%, respectivamente.

La presión competitiva también proviene de las fintechs. Según McKinsey, los ingresos de los principales actores de este segmento crecieron 22% entre 2021 y 2025, frente al 5% registrado por los bancos en el mismo periodo.

Como resultado, estas empresas elevaron su participación en los ingresos del sector de 10% a 17%. Además, ya representan el 37% de la capitalización bursátil conjunta de bancos y fintechs a nivel global.

A esta presión se suma una mayor apertura de los consumidores hacia proveedores alternativos de servicios financieros, como billeteras digitales, plataformas tecnológicas y otros actores no tradicionales.

La inteligencia artificial en la banca acelera el cambio

La adopción de inteligencia artificial en la banca avanza a un ritmo acelerado. Según el informe, la inteligencia artificial generativa alcanzó una penetración cercana al 45% de la población económicamente activa de Estados Unidos en apenas dos años.

Ese ritmo es aproximadamente siete veces superior al observado en la banca digital, que requirió cerca de 15 años para alcanzar niveles similares de adopción.

Más allá de la velocidad del cambio, la IA está impulsando el desarrollo de sistemas capaces de ejecutar tareas financieras de forma autónoma, como comparar productos, optimizar depósitos, recomendar decisiones financieras y gestionar pagos.

Como consecuencia, actividades que históricamente fortalecían la relación entre bancos y clientes podrían quedar cada vez más intermediadas por herramientas basadas en inteligencia artificial.

McKinsey advierte que esta aceleración podría reducir significativamente el margen de tiempo que tienen las entidades financieras para adaptar sus modelos de negocio y sus capacidades organizacionales.

A este escenario se suma el avance de las stablecoins, cuyo valor se duplicó entre 2024 y 2025. Según el informe, estos activos podrían transformar la forma en que se realizan pagos y transferencias dentro del sistema financiero.

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