La llegada de la inteligencia artificial con capacidad de gestión mediante agentes está obligando a los líderes de Recursos Humanos a afrontar dos retos simultáneos. Por un lado, RR. HH. debe guiar a toda la organización en una de las transformaciones laborales más importantes de una generación.
Esto implica rediseñar roles, capacitar al personal y construir la arquitectura necesaria para la colaboración entre humanos y agentes. Por otro lado, debe transformar su propia función desde dentro.
Ninguno de estos esfuerzos puede esperar al otro. Ambos deben avanzar en paralelo, y cada uno refuerza la credibilidad del otro. Según el reciente estudio HR Monitor 2026, de McKinsey, este desafío se conoce como el “doble mandato de Recursos Humanos”.
Este análisis coincide con una tendencia más amplia del mercado laboral. Por ejemplo, el Future of Jobs Report 2025, del Foro Económico Mundial, advierte que el cambio tecnológico, la incertidumbre económica, los cambios demográficos y la transición verde transformarán el empleo hacia 2030. El informe se basa en la perspectiva de 1,000 grandes empleadores que, en conjunto, representan a más de 14 millones de trabajadores en 55 economías.
¿Por qué la adopción de IA todavía no genera todo el valor esperado?
El informe de McKinsey afirma que el 88% de las empresas utiliza IA en al menos una función empresarial. No obstante, solo el 39% de esas mismas compañías reporta un aporte significativo al EBIT —beneficios antes de intereses e impuestos— derivado de sus implementaciones de IA.
Si bien la adopción se ha disparado, el impacto no ha avanzado al mismo ritmo, pese a que la capacidad de la IA crece a una velocidad sin precedentes. Su capacidad para realizar tareas complejas se ha duplicado aproximadamente cada siete meses desde 2019 y cada cuatro meses desde 2024. Esto convierte lo que muchos líderes todavía consideran una transformación de varios años en un cambio que ya está en marcha.
McKinsey también señala que las organizaciones rara vez fracasan por la tecnología en sí, sino porque aún no han reestructurado la forma en que se realiza el trabajo. En particular, los roles, flujos de trabajo y capacidades necesarias para integrar la IA en las operaciones cotidianas.
¿De qué depende la transformación digital?
Por cada dólar invertido en tecnología de IA, las empresas suelen destinar varias veces esa cantidad a los cambios organizativos y humanos necesarios para que esa tecnología genere valor.
En la práctica, la mayor parte de los costos de transformación no está en las licencias ni en la capacidad de procesamiento, sino en la preparación e integración de datos, el rediseño de procesos, la gestión del cambio y otros factores clave. Se trata de tareas para las que la mayoría de las organizaciones no presupuestan lo suficiente.
¿Qué hacer para remediar esta situación? El camino pasa por rediseñar flujos de trabajo, redefinir roles y trayectorias profesionales, invertir en el desarrollo de nuevas capacidades y establecer una gobernanza clara para la colaboración entre humanos y agentes.
¿Qué es el doble mandato de Recursos Humanos en la era de la IA?
Para McKinsey, el doble mandato de Recursos Humanos en la era de la IA puede entenderse a través de dos funciones distintas, pero interconectadas. En primer lugar, Recursos Humanos actúa como un pilar fundamental para construir una empresa basada en IA.
A medida que las organizaciones avanzan hacia modelos operativos habilitados por esta tecnología, la propia estructura del trabajo debe replantearse. Los roles y las trayectorias profesionales cambiarán, en algunos casos de manera drástica. Además, buena parte de la fuerza laboral necesitará recapacitación y perfeccionamiento profesional.
También surgirán nuevas formas de colaboración entre humanos y agentes de IA, sin precedentes en las descripciones de puestos ni en los organigramas actuales. Diseñar esta nueva estructura del trabajo constituye la esencia del mandato de Recursos Humanos.
Recursos Humanos también debe transformarse por dentro
En segundo lugar, el área de Recursos Humanos debe convertirse en referente y liderar con el ejemplo desde su propia función. Solo al experimentar de primera mano cómo la IA transforma los flujos de trabajo, la toma de decisiones y los modelos de gestión del talento, Recursos Humanos podrá guiar con credibilidad al resto de la organización.
En ese sentido, el informe de McKinsey es tajante: un departamento de Recursos Humanos que no haya reinventado sus propios procesos tiene poca autoridad para pedir a otras áreas que reinventen los suyos. Debe ser pionero en esta transformación.