Por Rosario Almenara, vicepresidenta de LHH Perú
En un mercado laboral cada vez más competitivo, la experiencia por sí sola ya no es suficiente. Saber comunicarla de forma clara y estratégica en una entrevista puede marcar la diferencia. En mi experiencia acompañando a ejecutivos en procesos de transición laboral, uno de los principales retos es construir respuestas que no solo sean correctas, sino realmente efectivas.
Cuando uno se encuentra participando en entrevistas laborales, son muchas las preguntas que se pueden recibir. Algunas tendrán una respuesta rápida; otras requerirán mayor reflexión para lograr claridad, foco y consistencia.
Desde mi experiencia como consultora, sugiero trabajar en cuatro pilares.
El primero es identificar con claridad qué quiere saber el entrevistador. Más allá de la pregunta en sí, busca evaluar nuestro potencial, cómo actuaríamos en determinadas situaciones, nuestra capacidad de adaptación y si somos la persona adecuada para la posición y la organización.
Para lograrlo, es clave no solo preparar respuestas, sino también escuchar activamente. Muchas veces, los candidatos se enfocan en lo que quieren decir y no en lo que realmente se les está preguntando.
Para preparar una buena respuesta, resulta útil preguntarse: ¿cuáles podrían ser las principales preocupaciones del entrevistador?, ¿qué busca inferir?, ¿con qué información previa podría contar sobre mi perfil?
El segundo pilar es evidenciar el impacto que generamos en cada una de las situaciones que compartimos. Uno de los errores más frecuentes es quedarse en la descripción del contexto. Es clave ir más allá y explicar qué hicimos, qué decisiones tomamos y qué resultados generamos.
Por ejemplo, al hablar de un cambio importante dentro de la organización, una decisión difícil o una situación de alta presión, es importante mostrar el impacto concreto de nuestra intervención.
El tercer pilar es proyectar liderazgo. Este es uno de los mayores retos en una entrevista, especialmente en posiciones ejecutivas. Implica mostrar seguridad, generar confianza, estar conscientes y sin distracciones, manteniendo coherencia entre lo que se dice y cómo se dice. Los entrevistadores no solo evalúan el contenido de las respuestas, sino también la forma: presencia, claridad, actitud y manejo del entorno. Por eso, es importante mostrarse calmado, positivo y abierto, evitando contradicciones.
El cuarto pilar es conectar en todo momento. La conexión se facilita cuando utilizamos un lenguaje alineado al sector, al rol y al nivel de responsabilidad del entrevistador. Para ello, es recomendable prepararse conversando con expertos, revisando información del mercado y entendiendo el contexto de la organización.
Asimismo, es importante observar el estilo de comunicación del entrevistador: cómo plantea los temas, cómo conduce la entrevista y en qué puntos pone énfasis. En la medida de lo posible, conviene adaptar el propio estilo para generar mayor sintonía.
Cada entrevista es diferente y requiere preparación. No se trata solo de anticipar preguntas, sino de construir respuestas con intención. En un entorno donde muchos candidatos cuentan con trayectorias similares, la diferencia suele estar en cómo se comunica el valor.