Cada vez que un producto llega a tiempo a un supermercado, almacén, centro de distribución o punto de venta, hay una cadena logística que operó correctamente. Pero detrás de esa operación no solo intervienen camiones e infraestructura. También participan personas que deben comprender su rol, coordinar con otros equipos y tomar decisiones bajo presión.
En una empresa logística, la cultura organizacional no puede limitarse a mensajes internos o declaraciones de propósito. Debe traducirse en comportamientos visibles dentro de la operación diaria. Ese es uno de los principales puntos que aborda Gabriela Llosa, vicepresidenta de Gestión de Personas de Ransa, en un nuevo episodio de Voces del Talento.
La operadora logística de origen peruano está presente en 12 países de Latinoamérica. De sus 9,000 colaboradores, el 80% trabaja directamente en la operación —en almacenes, centros de distribución o camiones—, mientras que el 20% restante se desempeña en oficinas corporativas. En ese contexto, uno de los grandes desafíos de la compañía es lograr que la cultura conecte mundos laborales aparentemente distintos.
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