Una mala decisión al momento de contratar no solo afecta el rendimiento de un equipo; también tiene un impacto económico adverso para la empresa. De acuerdo con estimaciones del sector, el costo de reemplazar a un colaborador que no funcionó puede alcanzar hasta 1.8 veces su salario anual.
Este cálculo incluye la remuneración pagada durante el periodo en que la persona no alcanzó los objetivos esperados, el costo del proceso de reemplazo y el tiempo de adaptación del nuevo ingreso.
“El impacto real de una mala contratación no siempre es visible de inmediato, pero se acumula. Incluye lo que esa persona dejó de producir y el tiempo que toma volver a estabilizar el rol”, explica Erick Iparraguirre, Regional Executive Associate de Trust Consulting.
Esa estimación coincide con otras mediciones internacionales que advierten que una mala contratación puede representar una proporción significativa del salario anual del colaborador. Por ejemplo, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos calcula que el costo de un mal fichaje puede alcanzar hasta el 30% del salario del primer año.
A ello se suma el posible impacto sobre el desempeño del equipo. En un reporte global reciente, Gallup señaló que el compromiso laboral cayó de 23% a 21% en 2024 y estimó que esa disminución le costó a la economía mundial US$ 438,000 millones en productividad perdida.
Este panorama suele asociarse con procesos de selección acelerados, en los que la presión por cubrir una vacante reduce el nivel de análisis y evaluación de los perfiles. El efecto es aún más crítico en posiciones estratégicas: a medida que el rol tiene mayor peso en el negocio, el costo del error se multiplica, tanto en términos financieros como operativos.
“No es lo mismo equivocarse en una posición operativa que en un rol de liderazgo. En cargos clave, una mala decisión puede afectar la dirección del negocio durante varios años”, advierte Iparraguirre.
El impacto puede ser aún más profundo en el caso de un gerente general. Una contratación fallida en esta posición puede retrasar el desarrollo de una compañía hasta por cinco años, al afectar decisiones estratégicas, capacidad de ejecución y cultura organizacional.
La agroindustria bajo la lupa
Los efectos negativos se amplifican en sectores como la agroindustria, donde las decisiones están estrechamente vinculadas a ciclos productivos y condiciones externas. “Una contratación fallida en un momento crítico puede traducirse en pérdidas millonarias”, añade Iparraguirre.
En esa misma línea, la FAO destaca que las agroindustrias transforman bienes primarios en productos con valor agregado, además de generar empleo e ingresos. Por ello, un error en posiciones críticas puede afectar gravemente la eficiencia de toda la cadena de valor.
Pese a ello, muchas organizaciones aún abordan el reclutamiento como un proceso transaccional, sin dimensionar su impacto en los resultados del negocio. En un contexto de mayor competencia por el talento y expansión de industrias clave, tomar decisiones de contratación con criterio se ha convertido en un factor determinante.
El reclutamiento no es un costo administrativo ni una carrera por cubrir una vacante. Es una decisión que incide directamente en el desarrollo de la empresa, en su evolución y en la capacidad de alcanzar los objetivos definidos en su estrategia.