Por Marisol Alvarado
La reputación es un activo valioso y difícil de gestionar. Para una universidad, los logros de sus graduados pueden darle visibilidad, mientras que una declaración desafortunada de uno de sus representantes puede ponerla bajo escrutinio. “Están expuestas a una serie de riesgos reputacionales que no necesariamente están bajo su control”, recuerda Orlando Plaza, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Edelman Perú.
El estudio de empleabilidad y formación universitaria en Perú, realizado por Aurum Consultoría y Mercado, recoge la percepción de los empleadores sobre distintos atributos de las universidades. La antigüedad, la calidad académica, el desempeño de sus egresados y la coherencia entre lo que prometen y ofrecen pueden influir en esa valoración.
La Universidad del Pacífico lidera las mediciones sobre formación en conocimientos técnicos, habilidades blandas y reputación del pregrado en el mercado laboral entre las universidades privadas. La Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y la Universidad de Lima completan los tres primeros lugares en cada categoría. Sus trayectorias y la visibilidad de sus egresados pueden contribuir a ese reconocimiento.


La especialización ofrece otra forma de destacar. La Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) y la Universidad Peruana Cayetano Heredia aparecen entre las cinco primeras en formación de conocimientos técnicos. La Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), también de perfil especializado, ocupa el cuarto puesto en reputación ante los empleadores.

La encuesta incluye, además, una medición específica de universidades cuya sede principal está fuera de Lima Metropolitana y que no tienen un campus académico ahí. Su presencia entre las mejor valoradas resulta especialmente relevante si se toma en cuenta, como señala la ficha técnica de la encuesta de Aurum, que el 88% de las respuestas provino de la capital. “Una buena institución no necesita tener una presencia física en Lima para construir una reputación nacional. Puede hacerlo siendo muy relevante para su territorio o haciendo que sus egresados lleven esa reputación a otros mercados”, precisa Antuanette Nima, CEO de Antónima Consulting.

Cuidar la confianza
Los especialistas coinciden en que la reputación no se construye únicamente con campañas de comunicación. También depende de acciones coherentes y sostenidas en el tiempo.
Cuando surge una controversia, proteger lo construido exige tener un plan de acción, definir quién coordinará la respuesta y preparar a las autoridades para explicar qué ocurrió y qué medidas se tomarán. Su intervención puede resultar más cercana que un comunicado oficial y dar mayor fuerza al mensaje. “Tener voceros listos para manifestarse es importante, porque son tiempos muy complejos”, aconseja Milton Vela, CEO de Café Taipá. La prueba estará en cumplir lo anunciado tras la crisis.