Tesla presenta un Roadster capaz de elevarse y hacer acrobacias aéreas

El fabricante de vehículos eléctricos mostró un prototipo desarrollado con tecnología de SpaceX que utiliza aire comprimido para realizar maniobras inéditas en un automóvil. La compañía prevé iniciar su producción en 2028, aunque persisten interrogantes sobre su seguridad, homologación y viabilidad comercial.

Tesla presentó, en unas instalaciones de SpaceX en Texas, Estados Unidos, una nueva versión de su deportivo eléctrico Roadster. El prototipo sorprendió por su capacidad para elevarse del suelo, ejecutar giros en el aire e incluso desplazarse brevemente boca abajo. La demostración representa un avance experimental en la aplicación de sistemas de propulsión a los automóviles, pero todavía está lejos de confirmar la llegada de un vehículo volador al mercado.

Durante el evento, el automóvil recorrió una rampa curva, permaneció invertido durante unos instantes y realizó una voltereta antes de aterrizar. También se elevó para superar una fila de vehículos. Estas maniobras fueron posibles gracias a un sistema de propulsores desarrollado mediante la colaboración entre Tesla y SpaceX, ambas compañías dirigidas por Elon Musk.

El anuncio recupera uno de los proyectos más postergados de Tesla. La segunda generación del Roadster fue anunciada en 2017, con la expectativa de convertirse en uno de los deportivos eléctricos más rápidos del mundo. Casi nueve años después, la compañía mostró un prototipo con capacidades que van más allá de las prestaciones inicialmente prometidas.

Cómo funciona la tecnología del nuevo Roadster

A diferencia de los sistemas convencionales de propulsión aeroespacial, el Roadster utiliza aire comprimido almacenado a muy alta presión. Este mecanismo genera el empuje necesario para levantar el vehículo, controlar determinados movimientos durante el salto y amortiguar el aterrizaje.

Según las especificaciones difundidas durante la presentación, el prototipo incorpora diez toberas de propulsión y dos depósitos capaces de almacenar aproximadamente 250 kilogramos de aire. También cuenta con ventiladores que generan succión para mantener el automóvil adherido a determinadas superficies durante las maniobras.

La tecnología permite ejecutar movimientos que un vehículo convencional no podría realizar. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre efectuar saltos controlados y disponer de un sistema de vuelo sostenido. La demostración no acredita que el Roadster pueda desplazarse por el aire de manera continua como una aeronave.

Tesla también exhibió sus prestaciones de aceleración. La compañía sostiene que una de las configuraciones podrá alcanzar aproximadamente 96 kilómetros por hora en menos de un segundo. Asimismo, se han comunicado una velocidad máxima superior a 370 kilómetros por hora y una autonomía cercana a 480 kilómetros por carga.

Tres versiones y un desafío regulatorio

Tesla ha planteado distintas configuraciones para el nuevo Roadster. La versión de alto rendimiento está concebida para circular por carretera, mientras que el paquete Thrust incorpora propulsores adicionales. La variante más extrema, denominada Rocket, incluye funciones de maniobra aérea, tiene una sola plaza y estará disponible únicamente por invitación.

Esta última configuración no está homologada para circular por vías públicas. La compañía tampoco ha detallado qué autorizaciones necesitaría para operar fuera de instalaciones de prueba ni ha presentado un calendario de certificación. Musk reconoció durante el lanzamiento que el vehículo no está necesariamente optimizado para la seguridad.

La producción está prevista para 2028, aunque todavía no existe una fecha concreta de entrega. Tesla acepta reservas para determinadas versiones, pero el precio definitivo del deportivo sigue sin conocerse. El historial de retrasos del proyecto constituye otro factor relevante para evaluar el calendario anunciado.

Una apuesta tecnológica con impacto comercial incierto

La presentación también responde a un contexto empresarial complejo. Según Bloomberg, Tesla acumula dos años consecutivos de descenso en sus ventas de automóviles y mantiene una gama de modelos relativamente limitada. Aunque Musk busca ampliar la actividad de la compañía hacia la inteligencia artificial, la conducción autónoma y la robótica, el negocio automotriz continúa siendo fundamental para sus resultados.

El Roadster podría reforzar la imagen tecnológica de Tesla, pero su contribución comercial es incierta. Andrew Rocco, estratega bursátil de Zacks Investment Research, advirtió a Bloomberg que el elevado precio esperado y el reducido mercado potencial limitarían su impacto sobre las ventas y las ganancias.

La colaboración con SpaceX también evidencia la transferencia de conocimientos entre las industrias automotriz y aeroespacial. No obstante, el salto desde una demostración controlada hasta un producto comercial exigirá resolver aspectos de ingeniería, seguridad y regulación.

Por ahora, Tesla ha demostrado que su prototipo puede ejecutar maniobras aéreas mediante propulsores de aire comprimido. Lo que todavía debe acreditar es que esas prestaciones pueden incorporarse a un vehículo comercial seguro, homologado y económicamente viable.

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