La inteligencia artificial (IA) está cambiando las habilidades que las empresas esperan de los jóvenes profesionales, pero su preparación todavía no responde plenamente a esas exigencias. Al mismo tiempo, la universidad de procedencia continúa siendo una referencia en los procesos de selección, aunque los empleadores muestran opiniones divididas sobre cuánto pesará en los próximos años frente a las competencias demostrables.
El especial pregrado 2026, elaborado por Sectoriales, reúne los resultados de la segunda edición del estudio de empleabilidad y formación universitaria de Aurum Consultoría y Mercado, basado en las respuestas de 317 participantes, entre ellos empresarios, directivos y ejecutivos de distintas áreas. La publicación examina las instituciones mejor valoradas, las habilidades que exige el mercado y las especialidades con mayores perspectivas de crecimiento.
La brecha entre formación y empleo
Uno de los resultados más reveladores está relacionado con la IA. Aunque el 81.1% de los encuestados considera que conocer y utilizar esta tecnología es una capacidad técnica necesaria para competir en el mundo de los negocios, el 56.2% califica a los egresados universitarios como poco o nada preparados para emplearla en el trabajo.
El estudio también muestra que las expectativas empresariales van más allá del dominio tecnológico. El pensamiento crítico, la adaptabilidad, la ética profesional y el trabajo colaborativo figuran entre las habilidades humanas más valoradas. Para las organizaciones, el desafío consiste en identificar candidatos que puedan aplicar sus conocimientos con criterio y resolver problemas concretos.
El especial profundiza en esta discusión con las perspectivas de ejecutivos de Recursos Humanos y especialistas que trabajan directamente con IA, quienes explican qué debería aprenderse durante el pregrado y qué capacidades pueden desarrollarse dentro de las empresas.
Las universidades mejor valoradas y el peso de su reputación
En las nueve clasificaciones por carreras o familias profesionales, las 45 posiciones correspondientes a los cinco primeros lugares se reparten entre apenas 14 universidades. Solo dos de ellas son públicas.
La Universidad del Pacífico, la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad de Lima destacan en las evaluaciones de reputación y formación. Sin embargo, las preferencias cambian según la especialidad, y otras instituciones consiguen diferenciarse en determinados campos del conocimiento.
El estudio también evalúa la reputación de institutos y escuelas superiores, mientras el análisis de especialistas en selección aborda cuándo la formación técnica puede responder a las necesidades de contratación y qué barreras persisten para acceder a determinados cargos.
Pero el prestigio institucional podría enfrentar nuevas exigencias. Al consultar cómo evolucionará el peso de la universidad de procedencia durante los próximos cinco años, las respuestas de los empleadores se dividen. Un 29.3% considera que ganará importancia, mientras otro 24.9% prevé que la perderá y una proporción idéntica cree que dependerá de la carrera o del puesto.
¿Qué profesionales necesitarán las empresas?
Las perspectivas de demanda también muestran diferencias importantes entre especialidades. Las carreras relacionadas con inteligencia artificial y tecnología encabezan las expectativas de crecimiento para los próximos tres años, con un 76.7% de menciones, seguidas por ciencia de datos, con un 61.2%.
Las ingenierías y otras disciplinas también aparecen en las proyecciones, en un escenario en el que los conocimientos tecnológicos comienzan a combinarse con competencias tradicionales del negocio.
El especial incorpora la visión de especialistas en reclutamiento sobre los puestos que están ganando demanda, las funciones que se transforman y las combinaciones de conocimientos que podrían ser más relevantes para las empresas.
Un sistema educativo en transformación
La publicación complementa la encuesta de Aurum con una radiografía de la educación superior elaborada por el think tank CAPPES, a partir de estadísticas oficiales.
El análisis reúne cerca de 2.37 millones de matrículas registradas y examina las diferencias entre universidades, institutos y escuelas superiores, así como la distribución territorial, el peso de la educación privada y las condiciones de inserción laboral de los egresados menores de 30 años.
Los resultados ofrecen elementos para revisar los criterios de selección, anticipar necesidades de talento y comprender mejor los alcances de la formación inicial.