La inteligencia artificial ocupa un lugar prioritario en la estrategia empresarial, pero trasladar esa apuesta hacia los equipos continúa siendo un desafío. El 50% de los 102 directores de Recursos Humanos (CHRO) consultados recientemente por Gallup afirma tener poca o ninguna confianza en la capacidad de sus managers para orientar a los empleados sobre el uso de IA en el trabajo.
La brecha resulta relevante porque casi todos los ejecutivos encuestados —el 99%— consideran que la inteligencia artificial es algo o muy importante para la estrategia de sus organizaciones. Es decir, mientras la tecnología gana espacio en la agenda corporativa, una parte importante de los responsables de talento todavía observa limitaciones en quienes deben conducir su aplicación cotidiana.
Gallup encuentra, además, que el papel de los managers está asociado con diferencias importantes en la forma en que los trabajadores perciben la adopción de IA.
Entre empleados estadounidenses de organizaciones que ya implementaron estas tecnologías, el 31% de quienes afirman que su manager apoya activamente su uso señala que la cultura de su empresa mejoró durante el último año. La proporción cae a 21% entre quienes no perciben ese nivel de respaldo.
La diferencia es todavía mayor al evaluar la transformación del trabajo. El 33% de los empleados que cuentan con un manager que impulsa activamente la IA considera que esta tecnología transformó la manera en que se trabaja en su organización, frente a solo 4% entre quienes no reportan ese apoyo. Los resultados muestran asociaciones, no prueban que el respaldo del jefe sea por sí solo la causa de estas diferencias.
El manager como pieza de la adopción
Ante este escenario, algunas áreas de Recursos Humanos ya están reforzando la preparación de sus líderes. El 57% de los CHRO incluidos en el sondeo de Gallup señala que ofrece capacitación en IA a sus managers; 62% está desarrollando centros de excelencia o AI champions internos y 78% fomenta el aprendizaje entre pares.
Pero Gallup advierte que agregar capacitación puede no ser suficiente. Los managers ya enfrentan responsabilidades crecientes y equipos más amplios, por lo que asignarles también la conducción de la transformación por IA sin revisar su capacidad, recursos y soporte interno podría convertir esta prioridad en una exigencia adicional.
El desafío para Recursos Humanos, por tanto, no pasa únicamente por elevar el conocimiento técnico de sus líderes. También supone definir cómo se utilizará la IA, qué resultados se esperan de ella y qué herramientas tendrán los managers para trasladar esas decisiones hacia sus equipos.
La investigación sugiere así una conclusión relevante para las organizaciones que están acelerando sus inversiones tecnológicas: implementar IA y conseguir que las personas la incorporen efectivamente al trabajo son problemas distintos. Y en esa segunda tarea, el liderazgo inmediato puede marcar una diferencia.