Por Paulo Stoll, director Finance, Technology, Real Estate, Sales & Marketing de Cornerstone
Durante mucho tiempo, cuando hablábamos de liderazgo tecnológico, pensábamos casi automáticamente en perfiles técnicos: profesionales capaces de implementar sistemas, gestionar plataformas, resolver problemas de infraestructura o liderar equipos de desarrollo.
Todo eso sigue siendo importante. Pero considero que hoy ya no alcanza.
La tecnología dejó de ser un área de soporte para convertirse en una parte central de la estrategia empresarial. Está presente en la forma en que una compañía vende, mide, atiende, decide, proyecta su crecimiento y compite.
Por eso, el próximo líder tech no será necesariamente quien más sepa de sistemas, sino quien mejor entienda cómo la tecnología impacta en el negocio.
Tecnología sin pregunta de negocio es gasto
He visto muchas organizaciones invertir en herramientas digitales con mucho entusiasmo, pero con poca claridad sobre el problema que quieren resolver. Se implementa un CRM, pero no mejora la gestión comercial. Se automatizan procesos, pero la empresa sigue tomando decisiones lentas. Se incorpora inteligencia artificial, pero no se rediseña la forma de trabajar.
Me explico: la tecnología por sí sola no transforma una compañía. Lo que transforma es la capacidad de usarla para resolver un problema concreto: vender mejor, anticipar riesgos, mejorar la experiencia del cliente, hacer más eficiente una operación o tomar decisiones con más información.
Antes de preguntarnos qué herramienta necesitamos, deberíamos partir de una pregunta más simple: ¿qué resultado del negocio queremos mejorar?
La tecnología ya llegó al directorio
Esta discusión ya no pertenece solo al área de sistemas. Hoy, la tecnología está llegando a los comités ejecutivos y a los directorios porque impacta directamente en el crecimiento, la eficiencia, los riesgos y la competitividad.
De acuerdo con el Regional Board Survey 2026 de Cornerstone, el 61% de los directorios considera que la innovación y las tecnologías emergentes, incluida la IA generativa, deberían recibir mayor atención en sus sesiones. Además, el 48% identifica la transformación digital y las tecnologías emergentes como una prioridad estratégica para 2026.
Estos datos confirman algo que vemos cada vez más en el mercado: la agenda tecnológica dejó de ser operativa para convertirse en estratégica. Ya no se trata solo de elegir una plataforma, sino de entender cómo esa decisión afecta la rentabilidad, la productividad, la experiencia del cliente y la sostenibilidad del negocio.
El nuevo líder tech será un traductor
Cuando una transformación digital no avanza, solemos pensar que falta talento técnico. A veces es cierto. Pero, muchas veces, la brecha está en la falta de conexión entre tecnología y negocio.
El mismo estudio revela que más del 60% de los miembros de directorios reconoce falta de conocimiento sobre inteligencia artificial y su impacto en el negocio, mientras que más del 50% reporta vacíos en ciberseguridad y privacidad de datos.
Esto no significa que todos deban convertirse en expertos técnicos. Pero sí implica que los líderes necesitan entender lo suficiente para tomar mejores decisiones, hacer las preguntas correctas y evaluar si una inversión tecnológica realmente generará valor.
A mi parecer, el nuevo líder tech será, sobre todo, un traductor. Alguien capaz de llevar la complejidad tecnológica al lenguaje del negocio. Un perfil que pueda conversar con Finanzas sobre retorno sobre la inversión, con Comercial sobre productividad, con Marketing sobre datos del cliente, con Operaciones sobre eficiencia y con la alta dirección sobre prioridades estratégicas.
En los próximos años, muchas empresas podrán acceder a soluciones digitales similares. La diferencia no estará solo en la herramienta, sino en el criterio con el que se use. Y ahí es donde el liderazgo marcará la diferencia.