Recibimos un nuevo año y los criterios que emplean las empresas para evaluar y desarrollar talento están cambiando de forma sostenida. Más allá del conocimiento técnico o la experiencia acumulada, las organizaciones ahora priorizan un conjunto de habilidades vinculadas al criterio, la adaptabilidad y la capacidad de operar en contextos complejos.
El mercado laboral actual se caracteriza por una mayor presión por resultados, procesos cada vez más automatizados y una rotación que obliga a contratar personal con menor margen de error. En este escenario, las empresas están revisando qué entienden por un “perfil preparado” y ajustando, en consecuencia, sus modelos de selección.
Hay una realidad incómoda: el éxito en el trabajo ya no depende únicamente de los conocimientos técnicos. La tecnología ha masificado el acceso al conocimiento, lo que reduce su valor como factor diferencial. Puede sonar a cliché, pero lo que hoy distingue a las personas es su capacidad humana para interactuar, adaptarse y liderar.
En este panorama, las power skills se convierten en el principal motor del desempeño laboral: trabajo en equipo, adaptabilidad, resiliencia, comunicación efectiva, empatía y automotivación.
Al respecto, Varinhia Gutiérrez, especialista en reclutamiento ejecutivo de Trust Consulting, señala que, en 2026, la empleabilidad estará directamente asociada a la capacidad de interpretar escenarios y actuar con autonomía.
“Las organizaciones buscan profesionales capaces de tomar decisiones informadas, adaptarse a cambios rápidos y colaborar con equipos diversos, sin necesidad de estructuras rígidas”, explica.
¿Cuáles serán las habilidades más valoradas en 2026, según Trust Consulting?
1️⃣ Pensamiento analítico aplicado:
Permite manejar información y traducirla en decisiones concretas, alineadas con objetivos estratégicos. Se trata de una competencia transversal a distintos niveles jerárquicos y áreas funcionales.
2️⃣ Adaptabilidad profesional:
Las organizaciones asumen que los roles evolucionan y que los perfiles estáticos pierden vigencia. En los procesos de selección, se evalúan cada vez más la actitud frente al cambio, la capacidad de aprendizaje y la disposición a asumir nuevas responsabilidades.
3️⃣ Comunicación clara y funcional:
Esta habilidad gana relevancia, especialmente en entornos híbridos o con equipos distribuidos. La capacidad de coordinar, alinear expectativas y resolver tensiones de forma directa impacta de manera concreta en la productividad.
4️⃣ Criterio ético en el uso de la tecnología:
Se vuelve una competencia crítica a medida que las herramientas automatizadas se integran en el trabajo diario. Las empresas demandan profesionales capaces de utilizarlas con responsabilidad y con comprensión de sus límites.
La reflexión final
En 2026, la empleabilidad se define menos por el currículum y más por la capacidad real de desempeño. En palabras de Gutiérrez: “Las empresas están contratando formas de pensar y de actuar, no solo experiencia previa”.