Por Luis Felipe Gamarra, especialista en B2B Marketing y director de Contenido Editorial de Edición Limitada
El liderazgo B2B ya no se mide solo en resultados financieros. Hoy, una parte fundamental de la credibilidad —y, en consecuencia, del crecimiento empresarial— se juega en el espacio digital. LinkedIn se ha convertido en una extensión natural del liderazgo ejecutivo: un lugar donde se construyen reputación, autoridad y confianza a través de la conversación pública.
El Ranking Líderes B2B 2025 confirma esta dinámica con datos que deberían importar no solo a los ejecutivos evaluados, sino también al propio ecosistema empresarial peruano.
Este año se analizaron perfiles de 40 líderes pertenecientes exclusivamente a sectores B2B —tecnología, servicios empresariales, legales y recursos humanos—, siguiendo una metodología rigurosa basada en 14 variables ponderadas.
¿El objetivo? Medir la presencia digital no como un concurso de popularidad, sino como un reflejo del valor que un líder aporta a su comunidad profesional.
Los datos son elocuentes. En promedio, estos líderes publicaron 36 veces al año (tres veces al mes) y generaron 129 reacciones, 16 comentarios y tres compartidos por publicación.
Frente a la edición anterior, esto representa un crecimiento de +38% en publicaciones, +129% en comentarios y +70% en reacciones, señales claras de un ecosistema que ya no solo “postea”: conversa.
Aún más revelador es observar los extremos: algunos líderes superaron las 100 publicaciones anuales, mientras que otros apenas alcanzaron un solo dígito. Algunos tienen comunidades superiores a 20,000 seguidores y otros no llegan a 1,000.
Sin embargo, la fórmula 2025 mitiga esta desigualdad al priorizar la constancia y el engagement auténtico por encima del número bruto de seguidores.
Esto democratiza la influencia: un ejecutivo con una comunidad moderada, pero con publicaciones de calidad, puede competir con gigantes digitales.
También sorprende la profesionalización de los formatos. El top 40 acumuló 484 publicaciones con imagen, 499 reposts con ideas propias, 115 enlaces, 71 videos, 61 documentos y cuatro artículos largos.
Estas cifras revelan un uso más maduro de LinkedIn, donde el repost curado y comentado se consolida como uno de los formatos preferidos para aportar valor sin saturar.
En sectores como Servicios de Tecnología, el top 10 promedia 132 reacciones y 15 comentarios por publicación, una cifra que ya rivaliza con líderes de industrias tradicionalmente muy activas.
En Servicios Empresariales, el promedio alcanza 145 reacciones y casi cuatro compartidos, lo que evidencia que la consultoría ha encontrado en LinkedIn un espacio de influencia equivalente —o incluso superior— al de los medios tradicionales.
El caso de la participación femenina revela un reto pendiente: solo cinco mujeres figuran entre los 40 líderes del ranking (12.5%).
Sin embargo, sus desempeños son consistentes y, en algunos casos, sobresalientes, como el liderazgo sectorial de Alba San Martín o la presencia transcontinental de Inés Temple, incluida en los Premios Especiales.
¿Por qué importa todo esto? Porque las relaciones empresariales se están redefiniendo. Hoy, antes de una reunión, un pitch o una presentación, lo primero que se revisa es el perfil digital de quien la lidera.
La autoridad ya no reside solo en el cargo o en la tarjeta de presentación, sino en la capacidad de sostener una conversación pública de calidad.
Medir esta influencia —de forma transparente y con datos verificables— es cada vez más un imperativo estratégico.
No se trata de vanidad digital, sino de reputación, negocio y confianza. Y en el mundo B2B, esos tres elementos valen tanto como cualquier balance anual.