El mercado de servicios de tecnologías de la información (TI) en el Perú continúa consolidándose como uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional.
Según un reciente estudio elaborado para SONDA, el mercado superó los US$ 1,933.7 millones en 2025 y se proyecta que alcance los US$ 2,184.9 millones en 2026, en un contexto en el que la digitalización se ha convertido en una necesidad para las distintas industrias.
Una inversión tecnológica cada vez más estratégica
Este crecimiento también se sustenta en datos de IDC IT Investment Trends, según los cuales el 83% de las organizaciones peruanas espera incrementar su gasto total en TI durante 2026, frente al 5% que anticipa una reducción y al 12% que prevé mantenerlo sin cambios.
La cifra confirma que el interés por invertir no es circunstancial, sino que responde a decisiones deliberadas de las empresas peruanas de destinar presupuesto a áreas específicas —IA, servicios gestionados, seguridad e infraestructura híbrida— con objetivos concretos de productividad y continuidad del negocio.
Es decir, las compañías peruanas están evaluando con mayor criterio dónde y cómo invertir, priorizando el retorno de la inversión por encima de la simple adopción tecnológica.
Las cifras del estudio elaborado para SONDA también revelan que el Perú representa el 4.9% del gasto total en servicios de TI de Latinoamérica, una participación superior a su peso relativo en el PBI regional.
Esta relación refleja la creciente relevancia que ha adquirido la tecnología en las estrategias empresariales y anticipa una etapa en la que el desafío no será únicamente invertir más, sino destinar esos recursos al desarrollo de capacidades que generen un impacto concreto en el negocio.
La inteligencia artificial marca la agenda de 2026
Además, el mismo estudio identifica que la seguridad y la nueva ola de inteligencia artificial lideran las prioridades de inversión tecnológica de las empresas peruanas para este año. Actualmente, el 81% de las empresas consultadas registra algún nivel de actividad en IA: el 21% señala que ya la ha implementado, el 37% se encuentra en proceso de implementación durante 2026 y el 23% está desarrollando pruebas de concepto.
En la comparación regional, el Perú muestra además un mayor avance en la fase de implementación: el 37% de las organizaciones consultadas indica que implementará IA durante 2026, frente al 32% en Chile y el 18% en Argentina. La atención comienza así a desplazarse de la exploración hacia la ejecución. El desafío ya no consiste solo en identificar qué puede hacerse con IA, sino en determinar cómo incorporarla a procesos críticos de manera segura, escalable y con un retorno medible para el negocio.
Los casos de uso varían según el sector: el financiero avanza en la detección de fraude y la atención al cliente mediante agentes conversacionales; minería y energía apuestan por el mantenimiento predictivo; mientras que comercio y manufactura optimizan sus cadenas de suministro y los procesos de personalización.
La modernización de la infraestructura avanza en paralelo. Según IDC, el 67% de la infraestructura de las organizaciones peruanas consultadas opera bajo un modelo híbrido que combina servicios de cloud e infraestructura on-premise, frente al 60% en América Latina, el 53% en Argentina y el 47% en Chile.
Esto refleja una estrategia en la que las organizaciones combinan distintos entornos tecnológicos según las necesidades de sus cargas de trabajo, considerando factores como el costo, el desempeño, la seguridad, la regulación y la criticidad.
“Estamos entrando en una etapa mucho más exigente de la transformación tecnológica. Aumentar el presupuesto o incorporar inteligencia artificial ya no garantiza una ventaja competitiva. La diferencia estará en la capacidad de convertir esas inversiones en productividad, resiliencia, nuevos ingresos o una mejor experiencia para el cliente. Para los directorios, esto significa gestionar la tecnología como cualquier otra inversión estratégica: con objetivos de negocio claros, métricas de retorno y capacidad para escalar lo que realmente genera valor”, señala María Eugenia Basauri, country manager de SONDA Perú.
El retorno, la verdadera medida de las decisiones empresariales
Esta orientación hacia los resultados también se refleja en los objetivos de inversión. Según el estudio elaborado para SONDA, el aumento de la productividad organizacional (42.1%) figura entre las principales prioridades estratégicas, junto con el aprovechamiento de los datos para generar nuevos ingresos digitales (21.1%).
En este escenario, el desafío para las empresas peruanas no será únicamente administrar presupuestos tecnológicos más elevados, sino demostrar cuánto valor generan esas inversiones para el negocio. La capacidad de traducir la IA, la infraestructura, los datos y la ciberseguridad en eficiencia, resiliencia y nuevas oportunidades de crecimiento marcará la siguiente etapa de madurez del mercado.