La computación cuántica sigue ampliando su campo de aplicación. Más de 300 organizaciones globales, entre ellas Airbus, JPMorgan Chase y Liberty Mutual, colaboran activamente con compañías especializadas en tecnología cuántica para resolver desafíos de negocio. Según el informe Quantum Technology Monitor 2026 de McKinsey, los pioneros en su adopción ya están convirtiendo programas piloto en aplicaciones orientadas a flujos de trabajo empresariales de principio a fin, con un objetivo claro: lograr un retorno de inversión medible.
La consultora global presentó los hallazgos del estudio en un webinar liderado por Henning Soller, socio de la oficina de McKinsey en Frankfurt, y Martina Gschwendtner, socia de la oficina de Múnich. Ambos expertos coincidieron en que la computación cuántica ya no es solo una promesa científica: se encuentra en una fase de preparación comercial y creciente inversión privada. Sin embargo, su avance también plantea riesgos estratégicos para industrias como finanzas, defensa, logística y ciberseguridad.
¿El dominio de la tecnología cuántica es inminente?
Pero aún queda camino por recorrer. Según Gschwendtner, el Q-Day —el momento en que la computación cuántica alcanzará una ventaja relevante— podría llegar alrededor de 2030, con un margen de uno o dos años. Incluso, las hojas de ruta de algunos actores de hardware sugieren que ese hito podría alcanzarse ligeramente antes. Luego, se requerirían hasta cinco años adicionales para que la tecnología cuántica sea adoptada de forma más amplia en distintas industrias.
Para alcanzar esa meta, los inversionistas han cobrado un rol protagónico. Según McKinsey, el financiamiento aumentó 6.3 veces en el último año y el origen de los aportes resulta revelador: el 97% del capital provino de fondos privados y solo el 3% de entidades gubernamentales. Esto muestra que la industria cuántica ha entrado en una fase de capitalización más agresiva, en la que las corporaciones y los mercados de capitales ganan peso como actores estratégicos.
El estudio de McKinsey también incluye una encuesta que muestra que un tercio de las empresas analizadas ya destina más de US$10 millones al desarrollo de capacidades cuánticas. Estos recursos se concentran en áreas como algoritmos, propiedad intelectual, asesoría y consultoría, entre otros campos. Así, las compañías más expuestas empiezan a definir qué hacer, qué hoja de ruta seguir y qué impacto podría tener la computación cuántica en sus modelos de negocio.
¿Puede impactar esta tecnología en la medicina?
El sector farmacéutico podría ser uno de los principales beneficiados. McKinsey señala que la etapa de investigación para el descubrimiento de nuevos medicamentos suele tomar entre seis y siete años, mientras que el desarrollo puede requerir un periodo similar.
Es aquí donde la computación cuántica puede intervenir, al permitir la simulación de sistemas biológicos complejos, como proteínas o genes, y de mecanismos de reacción difíciles de modelar con las herramientas actuales. A largo plazo, esto podría reducir tiempos y costos en las fases tempranas de la investigación farmacéutica. También abre una pregunta relevante: si los ensayos clínicos también pueden beneficiarse por esta tecnología.
“Cuanto mejor se pueda simular la reacción de ciertos medicamentos en el cuerpo humano, así como los distintos ingredientes y compuestos presentes en el propio fármaco, mejores serán los resultados. Entonces, cuando hablamos de ensayos clínicos, todo aquello que se relacione con análisis de datos o simulación de mecanismos subyacentes encaja con la computación cuántica”, explicó Gschwendtner.
Dicho de otro modo, en procesos con altos niveles de ensayo y error, una mayor capacidad de simulación puede convertirse en un caso de uso relevante para la computación cuántica. Sin embargo, aún persiste una pregunta central: ¿hasta qué punto será posible depender de los cálculos y en qué fases las pruebas en humanos seguirán siendo indispensables?
“Si observamos la cadena de valor, al inicio —en investigación y desarrollo— es donde vemos el mayor impacto potencial de la computación cuántica. En cambio, en etapas como producción, cadena de suministro o comercialización, vemos un impacto menor”, dijo la especialista.
En una industria tan sensible como la farmacéutica, las fases más operativas seguirán en manos humanas. Al fin y al cabo, se trata de cuidar y salvar vidas de personas.