La transformación digital, la automatización y la inteligencia artificial (IA) son algunos de los ejes que hoy definen al sistema financiero. A ello se suma el cambio en las expectativas de colaboradores y empleadores, que exige nuevas competencias tanto a los equipos actuales como al talento que las organizaciones buscan incorporar.
Estos retos no solo alcanzan a los mandos medios y a los jóvenes talentos, sino también al C-Level. Un informe de PwC México de 2024 señala que el contexto actual obliga a los Chief Financial Officers (CFO) a asumir funciones que van más allá de la gestión financiera, incorporando una gama más amplia de responsabilidades estratégicas y operativas. Entre estos roles emergentes, uno de los más relevantes es la gestión del talento.
De hecho, según el estudio “Barómetro de la IA en el mundo laboral 2025” de PwC, los líderes financieros pueden convertirse en agentes de cambio al impulsar en toda la organización la evaluación de las habilidades existentes, identificar aquellas críticas para el crecimiento y detectar las brechas de conocimiento que deben cerrarse.
El nuevo perfil financiero
En general, las organizaciones financieras priorizan hoy a profesionales con capacidad de análisis de datos, dominio tecnológico y pensamiento estratégico, pero también con solidez personal, criterio y sentido de responsabilidad.
“El perfil del profesional financiero ha evolucionado. Ya no basta con saber de números: hoy se necesita entender el contexto, interpretar información compleja, trabajar en equipo y actuar con responsabilidad en entornos de alta presión”, resalta Vanessa Ratto, gerente de Estrategia de Personas de Prima AFP.
En una entrevista exclusiva a Sectoriales GDP, Ratto detalla las habilidades que los profesionales del sector financiero deben desarrollar para mantenerse vigentes en el contexto de la transformación digital. Estos son los seis consejos más relevantes:
1️⃣ Desarrollar capacidades humanas que la IA no puede reemplazar
Es clave apostar por habilidades como la adaptación al cambio, la mentalidad innovadora, el liderazgo, la comunicación y el criterio ético.
Si bien la IA automatiza tareas operativas, Ratto subraya que capacidades como cuestionar procesos, gestionar equipos, interactuar con clientes y tomar decisiones éticas seguirán siendo diferenciales en los próximos años. Estas habilidades se consolidarán como el eje central de la empleabilidad y el crecimiento profesional.
“Existen capacidades humanas que siguen siendo insustituibles y que marcarán la diferencia para los profesionales financieros en los próximos tres a cinco años”.
2️⃣ Evaluar el talento más allá del modelo tradicional de CV
El currículum no debería ser la única referencia para medir competencias como el criterio, la responsabilidad o la capacidad analítica en el desempeño cotidiano. Ratto sostiene que estas habilidades se identifican mejor a través de proyectos colaborativos, espacios de innovación, experiencias en entornos de alta presión y evaluaciones 360°.
Es en estos entornos donde se observa cómo el profesional decide, lidera y actúa con criterio ético. Las acciones diarias y la cultura organizacional son indispensables para revelar el verdadero potencial del talento.
“La comunicación efectiva y la capacidad de adaptación al cambio se evidencian en la interacción diaria y en la forma en que los profesionales gestionan situaciones complejas y colaboran con equipos diversos”.
3️⃣ Innovar no es una frase ganadora: debe ser una práctica cultural diaria
La innovación no debe limitarse al uso de tecnología, sino integrarse en la cultura organizacional mediante espacios que permitan a los colaboradores cuestionar procesos y liderar mejoras. Para ello, Ratto destaca iniciativas como programas de formación integral y de liderazgo joven, orientados a fomentar la toma de iniciativa.
“Si bien muchos profesionales cuentan con una sólida formación técnica, la verdadera innovación hoy implica cuestionar procesos, proponer mejoras y utilizar la tecnología como una herramienta para generar valor”.
4️⃣ La ética debe integrarse como eje transversal del desarrollo y el liderazgo
Formar líderes éticos desde etapas tempranas e incorporar la ética como un criterio determinante en los ascensos dentro del sistema financiero es fundamental. Ratto explica que este conjunto de valores debe trabajarse de manera transversal, a través de guías y códigos de conducta, así como de canales de denuncia.
En última instancia, el liderazgo ético se consolida como un diferenciador decisivo para acceder a posiciones de mayor responsabilidad y fortalecer la reputación de la empresa en el mercado.
“En los procesos de ascenso y liderazgo, la dimensión ética juega un papel decisivo. No solo se evalúa el desempeño técnico, sino también la capacidad de tomar decisiones responsables, actuar con integridad y generar confianza en los equipos y en los clientes”.
5️⃣ Propósito, desarrollo y flexibilidad deben conectarse para retener al talento joven
Para Ratto, los principales factores de fuga del talento joven son la falta de propósito, la rigidez laboral, las escasas oportunidades de desarrollo y un liderazgo poco inspirador. Para enfrentarlos, las organizaciones deben ofrecer mentoría, movilidad interna y modelos de trabajo flexibles.
“La clave está en conectar el propósito individual con el de la organización, ofrecer oportunidades reales de desarrollo y crear un entorno en el que el talento joven se sienta escuchado, valorado y protagonista de la transformación”.
6️⃣ Invertir hoy en talento integral para no quedar rezagado en 2030
Las organizaciones del sistema financiero deben asumir desde ahora que su sostenibilidad futura no dependerá solo de los resultados financieros, sino de su capacidad para desarrollar talento integral.
¿En qué consiste? Implica invertir de manera decidida en formación continua, fortaleciendo las habilidades digitales, analíticas y de sostenibilidad al mismo nivel que las competencias técnicas tradicionales.
“Es fundamental adoptar modelos de gestión del talento basados en capacidades, impulsar una cultura de innovación y propósito, integrar la inteligencia artificial en los procesos y formar líderes con visión ética, orientados a buscar el cambio de manera proactiva”.