Estrategia 2026: automatización y talento redefinen la agenda ejecutiva

La encuesta Sectoriales GDP a ejecutivos peruanos revela un optimismo contenido de cara a 2026: las empresas priorizan eficiencia tecnológica, moderan salarios y avanzan en la adopción de inteligencia artificial mientras enfrentan desafíos persistentes en la gestión de personas y la ejecución organizacional.

El clima empresarial en Perú frente a 2026 es mayoritariamente positivo, aunque sin señales de expansión agresiva. Según la encuesta Sectoriales GDP, el 51% de los ejecutivos se declara moderadamente optimista y un 21% muy optimista respecto al futuro cercano. Al mismo tiempo, un 23% mantiene una posición neutral, lo que confirma que el optimismo convive con una toma de decisiones marcada por la cautela.

Este escenario se traduce en una planificación contenida de la fuerza laboral. El 35% de las organizaciones prevé mantener el número actual de colaboradores y un 11% aún no ha definido su rumbo en este frente. En contraste, el 31% de las empresas sí anticipa una expansión de sus equipos durante el primer semestre del año.

Eficiencia salarial y el nuevo mapa de productividad

A pesar de los planes de contratación, la gestión de las planillas seguirá marcada por criterios de contención y eficiencia financiera. La encuesta muestra que los incrementos salariales previstos son moderados: el 31% de las empresas proyecta ajustes de entre 3% y 6%, mientras que un 19% ha decidido no realizar aumentos en este periodo. A ello se suma un 20% que aún no ha definido su política salarial para el año.

Esta moderación responde a un cambio más amplio en la estrategia para fortalecer la productividad. Los ejecutivos están priorizando la incorporación de tecnología y automatización (27%) por encima de mecanismos tradicionales, como la ampliación de beneficios, que apenas concentra el 4% de las menciones. En paralelo, la redefinición de objetivos y métricas de desempeño (12%) empieza a ganar espacio dentro de las prioridades organizacionales.

La integración de la IA: de la experimentación al impacto estructural

Esta apuesta por la tecnología tiene un foco claro, aunque aún lejos de una adopción homogénea. Hoy, solo el 4% de las empresas reporta un uso plenamente integrado de inteligencia artificial (IA). No obstante, el despliegue ya está en marcha: el 25% se encuentra en fase de pruebas o pilotos y una quinta parte la utiliza de manera activa en procesos de negocio o de Recursos Humanos. Al mismo tiempo, cerca de la mitad de las organizaciones permanece en etapas iniciales, entre evaluación sin implementación (21%) y usos incipientes (22%), lo que evidencia un proceso de transición todavía en desarrollo.

La incorporación de estas herramientas no solo está modificando procesos, sino también la configuración de las organizaciones. Casi 14% de las empresas ya evalúa reestructurar sus equipos, en el primer semestre, como consecuencia directa de la adopción de IA o de soluciones de automatización. Las áreas más expuestas a estos cambios son administración y soporte (21%) y atención al cliente (17%), donde la automatización de tareas operativas ofrece retornos más inmediatos. El departamento de Recursos Humanos obtiene casi un 10%.

El desafío del talento y la brecha de preparación

Este avance tecnológico vuelve a poner el foco en el factor humano, aunque desde una lógica distinta. La atracción y retención de talento clave se mantiene como el principal desafío para las áreas de gestión de personas (38%), muy por encima de la preocupación por la adopción de inteligencia artificial en sí misma (11%).

En este contexto, el mercado empieza a privilegiar competencias difícilmente automatizables: la adaptabilidad y el aprendizaje continuo (31%), junto con el pensamiento crítico (26%), emergen como habilidades centrales para sostener la empleabilidad.

Pese a este enfoque estratégico, persiste una brecha entre los planes y la capacidad de ejecución. El 59% de los ejecutivos considera que su organización está apenas “medianamente preparada” para enfrentar los desafíos que se anticipan para las áreas de Recursos Humanos en 2026, y casi el 20% reconoce estar “poco preparada”.

El mensaje es claro: más allá de la adopción tecnológica, el desempeño del próximo año dependerá de la velocidad con la que las empresas logren fortalecer capacidades internas, avanzar en capacitación en nuevas habilidades y ajustar estructuras y formas de trabajo para sostener la transformación en curso.

Ficha técnica

La encuesta Sectoriales GDP se realizó entre el 12 de diciembre de 2025 y el 12 de enero de 2026, en modalidad en línea, y recogió 103 respuestas válidas de ejecutivos peruanos, mayoritariamente entre 55 y 64 años. La muestra estuvo principalmente concentrada en Lima, aunque también incluyó profesionales de otras ciudades como Arequipa, Callao, Trujillo, Cusco y Piura.

La mayoría de los encuestados ocupa posiciones de alta responsabilidad, principalmente en dirección general y en áreas de Finanzas y Administración, seguidas por funciones comerciales, de gestión de personas, tecnología y operaciones.

Los participantes pertenecen a empresas de distinto tamaño, con predominio de grandes organizaciones (más de 250 colaboradores), y operan en diversos sectores económicos, entre los que destacan manufactura e industria, servicios profesionales y consultoría, servicios financieros, tecnología, educación y sector público.

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